La caída del decreto del alquiler abre un escenario de mayor conflicto e incertidumbre
El Congreso tumbó este martes la prórroga del decreto de alquileres impulsada por Sumar, eliminando los límites temporales a las subidas y las extensiones extraordinarias de contratos.
| La derogación del decreto que incluía la prórroga extraordinaria de los contratos de alquiler y la limitación de las subidas de precios marcará un punto de inflexión en el mercado inmobiliario español. La medida, impulsada por Sumar, decaía este martes por falta de apoyos parlamentarios abriendo un escenario de mayor libertad contractual, pero también de incertidumbre a corto plazo. Desde el sector, la lectura es clara: las intervenciones temporales han generado distorsiones sin resolver el problema de fondo: “Los topes temporales distorsionan el mercado, reducen los incentivos para poner viviendas en alquiler y crean más incertidumbre en este caldo de cultivo que ya venimos viendo en los últimos meses”, señala Carles Ribes, CEO y fundador de The Barrio. En este contexto, la eliminación de estas limitaciones podría contribuir a mejorar la confianza de los propietarios. “Tumbar el decreto devuelve mayor libertad contractual y más estabilidad a los propietarios, algo que a medio plazo debería ser más eficaz para generar más oportunidades a los inquilinos”, apunta Ribes. No obstante, advierte de que el impacto no será inmediato: “A corto plazo, va a generar más fricciones. Es avivar la llama de confrontación que parece existir entre propietarios e inquilinos, además de hacerlo por una decisión política que no va a ningún lado”.Pese a que la derogación de la propuesta podría incentivar la entrada de nuevas viviendas al mercado, desde The Barrio consideran que su efecto será limitado si no se acompaña de reformas más profundas. “Esta medida debería provocar que el propietario tenga algo más de confianza y seguridad jurídica y contribuya a que haya más pisos en el mercado. Pero, por sí sola, no tendrá un impacto relevante porque las soluciones deben ser estructurales”, explica. De hecho, el comportamiento del mercado seguirá estando condicionado por el entorno regulatorio: “Los propietarios se mueven a golpe de oportunidad: cuando hay cambios legislativos que abren alguna puerta, se generan movimientos puntuales, pero no un cambio estructural. El problema es de base”, añade Ribes. En última instancia, el escenario que se abre sigue marcado por la inestabilidad: “Aunque pueda parecer contraintuitivo, este tipo de decisiones generan una mayor confrontación entre las partes, en un contexto en el que ninguna termina de tener una visión clara de hacia dónde va el mercado. Si entran más pisos será positivo, pero seguimos en un marco tremendamente inestable”, concluye Ribes. |

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