SE CLAUSURA LA EXPOSICIÓN DE HELGA DIETRICH EN MOTRIL Y SE INICIA LA BÚSQUEDA DE INSTITUCIONES PARA PRESERVAR SU LEGADO ARTÍSTICO
La familia de la artista impulsa una nueva etapa para cumplir su deseo póstumo: que su obra encuentre un hogar en museos, fundaciones o espacios culturales.
La exposición dedicada a la obra de Helga Dietrich en la Azucarera de Motril se clausuró el pasado 30 de mayo, poniendo fin a una etapa profundamente significativa tanto para la familia como para el público que ha podido acercarse a su universo creativo.
La muestra ha permitido contemplar una parte esencial de su obra en un espacio que, por su carácter y dimensión, ha acompañado con coherencia la intensidad y profundidad de la artista.
«Hemos desmontado la exposición con pena y con el deseo de que se mantuviera como exposición permanente, ya que el precioso edificio de la Azucarera se complementaba totalmente con la poderosa obra de Helga Dietrich. Los cuadros y las estatuillas estaban en el espacio adecuado para poder transmitir toda su riqueza y profundidad. Una vez sacamos los cuadros, quedó la Azucarera vacía, sin alma…», señala Amaya, hija de la artista y principal organizadora de los eventos a título póstumo.
En la misma línea, Jesús Oliver, marido de Helga Dietrich, destaca:
«Acabamos de clausurar una exposición en la que la obra de Helga, o al menos una parte de ella, se ha podido mostrar como Helga siempre deseó, con gran espacio y amplitud. Su montaje y desmontaje ha supuesto un trabajo intenso, pero muy gratificante. Nos ha quedado una cierta pena al clausurarla, después de haber sentido el espíritu de Helga a través de su obra, con una especial intensidad».
Paola Bortoni, amiga de Amaya, describe emocionada: «Ha sido un gran privilegio poder conocer su obra. Me ha maravillado la capacidad de provocar emociones y sentimientos, colores, espacios y silencios con fuerza y a la vez con suavidad. Su obra despierta, sacude, conmueve, pero sobre todo te toca el alma de mil formas. Gracias a su hija, Amaya, y a su padre por hacer esto posible, por acercarnos al mundo de esta grandísima pintora ¡a quien no tuve la suerte de conocer!».
Manuela Leiva Puerta, amiga de la familia, expresa: «Ver la obra de una artista en una ubicación tan especial y sentir inmediatamente el flechazo de su impacto visual y emocional… Coup de cœur, que dicen los franceses. Esta exposición ha sido un feliz encuentro de la triada de la belleza: entorno histórico, música hermosa y pinturas cargadas de intención (y ahí yo, absolutamente rendida, solo pude empezar a desear el tener alguna para mí). ¿Y qué podría estar pensando y sintiendo la artista mientras aplicaba formas y capas de color? ¿Qué buscaba decir con esos peculiares seres y sus actitudes? Nunca lo sabré, pero me habría encantado preguntarle detalles de muchas de ella. Esos detalles con carga expresiva que me toca imaginar. Tal vez sus obras no expresan ideas concretas, desgranables en palabras, sino emociones íntimas o pura ensoñación. Un universo propio que de alguna forma te atrapa y te hace querer desentrañarlo. En cualquier caso, tanto el conjunto de su obra como el expreso deseo de aportar los beneficios a una causa noble, ya hablan sobradamente bien de la calidad artística y humana de esta mujer que seguirá disfrutando con ello desde otro plano. Todo mi agradecimiento».
Y, por último, Madelin Banqueri Forns, concejala de Patrimonio Industrial del Azúcar en Motril, traslada unas sentidas palabras: «Entre los muros del antiguo almacén de azúcar de la fábrica del Pilar, la pintura de Helga Dietrich ha transformado la memoria del trabajo en poesía, recordándonos que aquellos espacios que un día guardaron azúcar, hoy día transmiten emoción, belleza y pasión».



Próximos Pasos
Lejos de suponer un cierre definitivo, esta clausura marca el inicio de una nueva etapa orientada a dar continuidad al legado artístico de Helga Dietrich y a cumplir su voluntad de que su obra permanezca viva, accesible y en constante diálogo con el público.
En este sentido, la familia ha iniciado un proceso de búsqueda activa de instituciones, museos, galerías de arte, fundaciones, asociaciones o entidades que deseen acoger, mediante donación, la obra o parte de la obra de la artista, garantizando así su conservación y difusión en el tiempo.
Como siguiente paso, se está trabajando en la elaboración de un dossier curatorial profesional que permitirá presentar de forma estructurada el conjunto de su obra, facilitando posibles colaboraciones, exposiciones y cesiones a entidades culturales interesadas en preservar y proyectar su legado.
Asimismo, pueden adquirir personas particulares alguna de sus obras, destinándose los beneficios de las ventas a asociaciones de ayuda humanitaria, tal y como Helga Dietrich pidió.
Se realizará una nueva comunicación oficial una vez el dossier curatorial esté finalizado y en marcha, con el objetivo de informar a medios, instituciones y público interesado sobre las siguientes fases del proyecto.
Este nuevo impulso responde a un objetivo claro: encontrar el espacio adecuado donde la obra de Helga Dietrich pueda seguir siendo contemplada con la dignidad, amplitud y profundidad con la que siempre fue concebida, asegurando al mismo tiempo que cualquier acción vinculada a su difusión o posible adquisición mantenga un firme compromiso social y ético.

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