Además, cerca del 40% de las personas que sufren una fractura de cadera no recupera su nivel funcional previo, lo que incrementa la necesidad de cuidados y el uso de servicios sanitarios y sociales. El nuevo documento introduce avances relevantes para mejorar la prevención y el manejo de la fragilidad y las caídas: En primer lugar, se establece un abordaje conjunto de ambos problemas, reconociendo su interrelación y su impacto en la pérdida de capacidad funcional. Asimismo, se refuerza la detección precoz mediante la captación activa de personas de 70 años o más desde Atención Primaria y el ámbito comunitario, incluyendo centros sociosanitarios, farmacias y servicios sociales. El modelo incorpora una estratificación en cuatro niveles de riesgo (bajo, medio, alto y muy alto), que permite adaptar las intervenciones y el seguimiento a las necesidades de cada persona. Las intervenciones se basan en un enfoque multidominio e individualizado que incluye ejercicio físico multicomponente, recomendaciones nutricionales, revisión de medicación y revisión de riesgos en el hogar, en el marco de la Valoración Geriátrica Integral. Por último, se refuerza la coordinación entre niveles asistenciales y sectores, impulsando una atención integrada y centrada en la persona. La implementación de esta actualización se enmarca en el Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027, con el objetivo de que al menos el 50% de las comunidades y ciudades autónomas hayan incorporado el programa en 2027. El Ministerio de Sanidad realizará evaluaciones periódicas, al menos cada dos años, para analizar el grado de implantación y su impacto en la mejora de la salud y la autonomía de las personas mayores. Con esta actualización, el Ministerio de Sanidad refuerza su compromiso con la promoción de un envejecimiento saludable y la prevención de la discapacidad, mediante intervenciones basadas en la evidencia, coordinadas entre los distintos niveles asistenciales y centradas en las necesidades de las personas.

Sanidad actualiza el consenso para prevenir la fragilidad y las caídas en personas mayores

El 30% de las personas mayores de 65 años sufre al menos una
caída al año.

El Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema
Nacional de Salud ha aprobado la “Actualización del documento de consenso
sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor (2026)”, con el
objetivo de reforzar las estrategias de prevención, detección precoz e
intervención en la población mayor. El documento integra la evidencia científica
más reciente y consolida un modelo de abordaje conjunto de la fragilidad y las
caídas, dos de los principales factores asociados a la pérdida de autonomía y al
incremento de la dependencia en las personas mayores.

La actualización incorpora datos que evidencian el impacto creciente de estos
problemas en el contexto del envejecimiento poblacional: La fragilidad afecta
aproximadamente al 18% de las personas mayores, aumentando de forma
significativa con la edad hasta alcanzar entre el 18% y el 38% en mayores de 85
años, y es más frecuente en mujeres. Asimismo, supone un coste estimado de
2.500 euros anuales por persona, el doble que en población sin fragilidad.

Por su parte, las caídas constituyen un problema de salud pública de primer
orden. En torno al 30% de las personas mayores de 65 años sufre al menos una
caída al año y entre el 5% y el 10% de estas provoca fracturas. En España, son
la primera causa de muerte por causas externas, con más de 3.000
fallecimientos anuales en este grupo de edad.

Además, cerca del 40% de las personas que sufren una fractura de cadera no
recupera su nivel funcional previo, lo que incrementa la necesidad de cuidados y
el uso de servicios sanitarios y sociales.

El nuevo documento introduce avances relevantes para mejorar la prevención y
el manejo de la fragilidad y las caídas:

En primer lugar, se establece un abordaje conjunto de ambos problemas,
reconociendo su interrelación y su impacto en la pérdida de capacidad funcional.
Asimismo, se refuerza la detección precoz mediante la captación activa de
personas de 70 años o más desde Atención Primaria y el ámbito comunitario,
incluyendo centros sociosanitarios, farmacias y servicios sociales.
El modelo incorpora una estratificación en cuatro niveles de riesgo (bajo, medio,
alto y muy alto), que permite adaptar las intervenciones y el seguimiento a las
necesidades de cada persona.

Las intervenciones se basan en un enfoque multidominio e individualizado que
incluye ejercicio físico multicomponente, recomendaciones nutricionales, revisión
de medicación y revisión de riesgos en el hogar, en el marco de la Valoración
Geriátrica Integral.

Por último, se refuerza la coordinación entre niveles asistenciales y sectores,
impulsando una atención integrada y centrada en la persona.
La implementación de esta actualización se enmarca en el Plan de Acción de
Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027, con el objetivo de que al menos el
50% de las comunidades y ciudades autónomas hayan incorporado el programa
en 2027.

El Ministerio de Sanidad realizará evaluaciones periódicas, al menos cada dos
años, para analizar el grado de implantación y su impacto en la mejora de la
salud y la autonomía de las personas mayores.

Con esta actualización, el Ministerio de Sanidad refuerza su compromiso con la
promoción de un envejecimiento saludable y la prevención de la discapacidad,
mediante intervenciones basadas en la evidencia, coordinadas entre los distintos
niveles asistenciales y centradas en las necesidades de las personas.

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