PATA TEATRO ESTRENO ABSOLUTO ‘El destino de Simón’
Y lo hacen a través de Simón, un hombre cualquiera, de una ciudad cualquiera que lleva una vida como cualquiera, pero se encarga de pronto, por avatares del destino, de una Oficina de Objetos Perdidos que cambiará su vida.
Ficha artística
Actores
Josemi Rodríguez
Elena Madiavilla
Carlos Cuadros
Mara Guil
Dirección de escena
Julio Fraga
Texto
Macarena Pérez Bravo
Josemi Rodríguez
Diseño escenografía
Julio Fraga
Diseño y realización vestuario
Sonia Reina
Diseño iluminación
Sergio Rodríguez Oliver
Composición musical
José Manuel Benito
Jesús Durán
Caracterización
Elena Pérez
Ayudante de dirección
Macarena Pérez Bravo
Realización escenografía
Cámara Negra
Realización marionetas
Set Producción
Realización, S.L.L.
Sonido e iluminación
Miguel Ángel Antequera
Sergio Rodríguez Oliver
Producción
PATA TEATRO
Colabora
Área de Juventud del Ayuntamiento de Málaga
RELATO ARGUMENTAL
Simón se consideraba una persona de lo más normal. Su vida transcurría como la de todos los demás, y el tiempo a veces se le pasaba volando, muchas veces se decía a sí mismo: “¿A qué estamos hoy?… ¿Ya es Sábado?… ¡Uf, el tiempo se me pasa volando!”
Su familia era dueña de la mayor fábrica de cajas de cartón que existía en la ciudad. Producían cajas de cartón de todo tipo: Grandes, pequeñas, medianas, diminutas, con virutas, sin virutas…
Esa misma semana, para ser más exactos, el Viernes día 13, a las 9 horas y 42 minutos, su padre se jubilaba y le dejaba a él al frente de la Fábrica. Su padre y su madre habían estado esperando que llegara ese momento, desde que un lluvioso día de Abril, hacía treinta años, el Doctor Ramírez, el médico de la familia y dueño de la más prestigiosa Clínica de toda la ciudad, viera nacer a Simón y pronunciara las palabras: “¡Un niño, es un niño!” A lo que su madre respondió: “Perfecto, se encargará de la Fábrica.” Había ejercido de oráculo al modo de las clásicas tragedias griegas. Su destino ya estaba escrito y así tenía que ser.
Sin embargo, habría de pasar un incidente que cambiaría el rumbo de los acontecimientos. El Lunes día 9, a las 12 horas y 14 minutos, Simón se encaminó a comprarse un traje de chaqueta para estrenarlo cuatro días más tarde, en su nuevo empleo, con las premisas que su madre le había dado: “Italiano, asegúrate de que el traje sea de corte italiano, que imprime elegancia y a la vez, sobriedad.”
El destino hizo que Simón no encontrara la dirección exacta del sastre, por lo que entró a preguntar en un establecimiento cercano: la Oficina de Objetos Perdidos.
En su interior, se hallaba Don Mariano, el encargado, un señor de avanzada edad, al que su pasión por las comidas copiosas y los entrecots de ternera en su punto (ni muy hechos, ni tampoco crudos), le habían llevado a tener más de un problema de corazón. Tras mediar unas cuantas palabras, Don Mariano empezó a encontrarse mal y a sentir unos pinchacitos, con lo que, hallándose cerca la Clínica del Doctor Ramírez, salió dejando un momento a Simón a cargo de la Oficina.
Lo provisional se prolongó más de lo que en principio se esperaba, ya que Don Mariano tuvo que ser ingresado para hacerse una serie de pruebas y tomar una dieta a base de pescado hervido y limón.
Había un principio base que Simón conocía y sabía que no debía traicionar. Desde que a los cuatro años ingresara en la escuela de Doña Matilde, ésta le había
inculcado: “Siempre hay que ayudar a tu vecino.” Y Don Mariano no era su vecino, pero le había pedido ayuda.
A regañadientes y martilleado por las palabras de Doña Matilde (cuando se lo proponía, podía ser la más pesada del Universo), Simón aceptó la responsabilidad. Sin embargo, Simón se sintió muy sorprendido cuando aprendió cuál era la esencia de aquella Oficina. Doña Matilde les había hablado de Henry Ford: “Industrial estadounidense, padre de los coches Ford y uno de los impulsores del consumismo”. La propia fábrica de sus padres hacía cajas de cartón de usar y tirar. “Para vender más” solía decir su padre. “Cuanto menos resistentes sean, mejor. Así durarán menos y tendrán que comprar otras nuevas.”
Por eso, a Simón le fascinaba que la Oficina estuviera tan alejada de esos principios. Allí todo objeto, por muy viejo que fuese, era valioso.
A Simón le alucinaban los ojos que se les ponían a los que se reencontraban con su objeto perdido: las pupilas se les dilataban y en el extremo del iris les aparecía un reflejo semejante a la llama de una vela encima de la cubierta de nata de una tarta de cumpleaños.
De los seis vecinos que posee el bloque de la Oficina, Simón conoce a Cecilia, la joven escritora que vive en el ático y que le hará ver la vida iluminada con la luz de no una, sino veinte velitas de las que hablábamos antes.
Cuando Simón le comenta el futuro que sus padres le tienen preparado a cargo de la fábrica de cajas de cartón, Cecilia le hace reflexionar con sus palabras: “¿Cajas? ¡Qué aburrido! No me gustan. Las cajas sirven para encerrar objetos, para ocultarlos y quitarlos de en medio. Prefiero experimentar con la libertad.”
Pero su destino y el Viernes día 13, 9 horas y 42 minutos se cernirán irremediablemente sobre él. ¿Fábrica? ¿Oficina? ¿Fábrica? ¿Oficina? ¡Ah! ¡Qué pena no tener una margarita a mano para decidir este final!
En medio de este conflicto moral aparecerá la Inspectora. Al tanto de la baja de Don Mariano, ¿quién mejor que ella misma para cubrir su puesto? “¡Aires de renovación!” No para de decir una y otra vez “Lo que esta oficina necesita es modernizarse. Tiraré todo lo antiguo.”
Según sus palabras, todo lo que no demuestre tener un gran valor económico se tirará a la basura. Simón ve aterrado cómo ella va colocando, sin ningún escrúpulo, los objetos y los va echando dentro de una caja de cartón. Caja, precisamente, hecha en su fábrica. La Inspectora parlotea. El reloj marca las 9 y 42 minutos. Suena el teléfono. Sus padres. La Fábrica. Su destino. Objetos. Caja. Basura. Aires de renovación. Su futuro.
En medio de esta tensión, Simón, acostumbrado a que los demás decidan por él desde aquel día lluvioso de Abril en el que nació en la Clínica del Doctor Ramírez, tiene que coger la sartén por el mango y, sin quemarse, tomar su propia decisión.
Es paradójico cómo un día, Simón, perdido, entró en una Oficina de Objetos Perdidos buscando una dirección y más allá de encontrarla, se encontró consigo mismo.
UN NUEVO PROYECTO
En 1998, el año en el que se fundó la Compañía, apostamos por estrenar un espectáculo dirigido a público Infantil y Familiar, de dramaturgia y dirección propia: “El Tiempo Vuela”. Al año siguiente, continuamos en la misma línea de trabajo con la obra “Tras la Pista”, y fue en el 2001, cuando quisimos dar un giro en cuanto a la temática del espectáculo, viendo que en el panorama teatral eran muy escasos los trabajos inspirados en el Teatro Clásico, dirigidos a público Infantil y Familiar.
Ese mismo año, estrenamos “Aventuras de Capa y Espada”, una obra escrita y dirigida por Josemi Rodríguez y Macarena Pérez Bravo, inspirada en el Siglo de Oro Español.
Debido al éxito y buena acogida de público que obtuvimos, en 2004 nos arriesgamos a dar un paso más. ¿Por qué no abordar directamente a los Clásicos y adaptarlos para público Infantil y Familiar? Armados de mucho valor, nos decantamos por “El Avaro”, una adaptación del clásico de Moliére, y resultó ser todo un acierto, ya que ha sido y continúa siendo uno de los montajes más representados de nuestra Compañía y muy avalado tanto por la crítica, como por el público. Por ello, en 2006, nos atrevimos con “Cyrano”, una versión actualizada de la obra de Edmond Rostand.
Tras llevar siete años explorando el terreno de los Clásicos, hemos visto proliferar el número de producciones enfocadas a niños dentro de la escena española. Por este motivo y por la necesidad de la Compañía de dar un giro en nuestra línea de trabajo, justo en este año 2008 que cumplimos 10 años de vida dentro de la actividad teatral, hemos decidido arriesgarnos con una nueva y arriesgada apuesta: “El destino de Simón”.
Somos conscientes de que a priori, abrirse el paso con una nueva producción escrita por nosotros mismos, es un riesgo que hemos de correr. No es lo mismo presentar una obra conocida mundialmente por un prestigioso dramaturgo, que todo el mundo ha leído con anterioridad o al menos saben la temática de la que trata, que aparecer con un texto inédito, que debes vender desde cero, sin la gran ayuda que, evidentemente, representa tener un aval como lo es un clásico. A ello se suma que, dentro del mundo de las artes escénicas, está poco valorada, en líneas generales, la nueva creación y los dramaturgos contemporáneos a los que se les consideran prestigiosos, son escasos. Algo que consideramos un gran error, si no existiera la nueva creación, no avanzaríamos dramatúrgicamente.
Por ello y en el momento en el que se encuentra actualmente nuestra Compañía, sentimos la necesidad de ponernos las cosas un poco más difícil y arriesgar con esta nueva propuesta, buscando nuevas líneas. Sin dejar atrás rasgos que nos caracterizan, como lo son la comedia y la crítica social, queremos contar algo que nos salga desde dentro, que nazca desde nuestras entrañas.
El tema principal que hemos elegido tiene que ver mucho con nosotros mismos:
la libertad de elección de nuestro propio destino. Cada uno de nosotros somos dueños de nuestras propias decisiones y tenemos derecho, mediante ellas, a intentar conseguir nuestros objetivos. Aunque nuestro empeño nos lleve mucho esfuerzo y sacrificio, no hay nada más reconfortante que ver tus logros realizados por méritos propios.
Esto es algo que, por lo general, los que nos dedicamos al mundo teatral, hemos tenido que pelear y defender día a día en nuestra batalla personal. Es por eso, que hemos querido presentar a público y extrapolar la esencia de nuestra historia al personaje de Simón, que se encuentra con un destino predeterminado, en el que lo material es mucho más importante que lo espiritual, e incluso más, que la búsqueda de su propia felicidad.
Otra pauta que hace diferente este montaje de los que llevamos producidos hasta el momento, es integrar, de fuera de la Compañía, a una persona para llevar a cabo la dirección. Creemos que ello reforzará nuestra visión del espectáculo e incluso, nos inyectará nuevas ideas que le den al proyecto la notoriedad que creemos que necesita. Por este motivo tenía que ser alguien con el que compartiéramos un criterio común en cuanto a teatro se refiere, pero que también nos pudiera dar una línea alternativa al trabajo que nosotros llevamos realizando, además de tener una larga y significativa experiencia en el campo teatral. Así mismo, en cuanto al planteamiento técnico, una vez más, hemos querido rodearnos de grandes profesionales de las artes escénicas que se ocupen del aspecto sonoro y del visual y plástico del espectáculo.
Con “El destino de Simón” queremos crear una obra completa, en la que el espectador vea a través de los ojos de su protagonista y se sienta identificado con él, hasta tal punto, que le transmita la vitalidad y le contagie la ilusión por conseguir sus sueños en la vida.
Desde nuestra humilde posición, nos gustaría crear una pequeña obra de arte, que dicho tal y como saldría de los labios de la profesora de Simón desde su infancia, Doña Matilde, el arte es (dos puntos y Mayúscula):
• Una forma de expresión, la manifestación de la creatividad y sentimientos humanos que incita la imaginación de los demás.
ENFOQUE ARTÍSTICO
Como hemos mencionado anteriormente a lo largo de este proyecto, este año 2008, la Compañía cumple diez años encima de las tablas.
Son ya ocho espectáculos los que llevamos producidos (seis enfocados a público Infantil y Familiar y dos, para adultos) y ésta, “El destino de Simón”, se convertirá en la novena obra que estrenemos.
A lo largo de nuestra trayectoria, ha habido una serie de pautas que siempre nos han caracterizado:
• La utilización de un humor entre el absurdo y la realidad, a través de un lenguaje que conecta directamente con el público.
• La crítica social como fondo dentro de los temas que hemos tratado.
• Un ritmo trepidante que dota a la acción de dinamismo y agilidad.
• La dirección de nuestros montajes infantiles, siempre enfocada hacia un público Familiar. Pretendemos que nuestros espectáculos hagan disfrutar tanto a los niños como a los adultos que los acompañan. En el mercado de distribución con el que contamos, el 90% de las actuaciones que realizamos, son dentro de programaciones culturales genéricas con público de todas las edades.
• El afán por crecer artísticamente como Compañía, buscando mejorar la calidad de nuestros espectáculos a cada paso que damos.
Todas estas premisas se han convertido en nuestro sello de identidad a lo largo de los años y creemos que son las que deben continuar guiando nuestra trayectoria.
Coincidiendo con el décimo aniversario de la Compañía, queremos elaborar un espectáculo, que siguiendo el camino que ya llevamos recorrido, suponga para nosotros un nuevo desafío.
Para ello, queremos que la dramaturgia, la dirección y la puesta escena estén enfocadas desde una perspectiva distinta.
En cuanto a la dramaturgia se refiere son varios los puntos de inspiración que hemos seguido a la hora de abordar la historia de “El destino de Simón”:
En principio, hay que dejar claro que las influencias y las fuentes de inspiración que se siguen para crear un espectáculo son, sobre todo, basadas en la propia experiencia personal de los creadores, a parte de la enseñanza intelectual y profesional de los mismos. Con esto quiero decir, que, por mucho que expongamos en qué nos hemos basado para la creación de una obra, siempre, subconscientemente, habrá otras vías que nos hayan llevado a su elaboración.
Por una parte, al igual que en la ambientación escénica, en cuanto a la trama y la elaboración de los personajes, nos hemos inspirado en la filmografía del cineasta Jean-Pierre Jeunet, en su estilo tan peculiar de contar las historias colmadas de encanto, abriendo la caja de los sueños, llena de cómicos y de personajes oscuros, de risas y de canciones, de felicidades olvidadas y finalmente resucitadas. Nos llama la atención esa visión tan entrañable de las historias de personajes complejos y a la vez, simples, que emocionan al espectador al verse reflejado en ellas.
En el estilo literario nos hemos inspirado en el autor australiano Markus Zusak (“Yo soy el Mensajero”, “La ladrona de libros”…), en el modelo de narración tan novedoso que el escritor utiliza, mezclando datos del recuerdo con los del futuro, creando elementos de intriga que se resuelven de modo inteligente, sin artificios pomposos y cautivando la imaginación a través de los acontecimientos que se van sucediendo.
El tema principal de la obra que hemos escogido ha sido: la libertad de elección de nuestro propio destino.
Aunque especialmente es nuestra experiencia personal la que nos ha guiado hasta él, pienso que también ha influido la fascinación que sentimos por el dramaturgo italiano Dario Fo. Su crítica social y la utilización del humor absurdo para abordar los temas, siempre han constituido un referente para nosotros.
El personaje protagonista de nuestro montaje, Simón, tiene que tomar una decisión que determinará su futuro y dejar atrás las imposiciones del pasado. Más allá de sus razonamientos, finalmente se tendrá que dejar guiar por sus sentimientos, para ser libre y hallar su propia felicidad.
Como él propio Fo diría: Nuestra patria es un mundo, nuestra ley es la libertad. Solamente tenemos un pensamiento: la revolución en nuestro corazón.
La puesta en escena del texto se centra en la vida de Simón. Un micrófono estilo años 50 va a estar situado encima del escenario. Los actores se dirigen a él para, a modo de narradores, desvelar sucesos pasados y futuros de Simón. A veces se relatarán, otras veces se verá la propia acción en escena interpretada por los actores y en el caso del pasado, será representada por marionetas que nos trasladen a la infancia de Simón niño.
No vamos a ver la línea evolutiva de Simón desde que nace hasta el momento en el que tiene que tomar una decisión resolutiva sobre su vida. No, estos recuerdos aparecerán desordenados, los actores los utilizarán como recurso en el momento que les sea necesario. De este modo crearán elementos de intriga que más tarde se resolverán, ya que al anticipar hechos del futuro, el espectador se hará preguntas de cómo se ha llegado hasta ese punto.
Los objetos que se encuentran en la Oficina también vivirán su momento al ser ordenados en la estantería por Simón.
Acompañados del uso de marionetas y de objetos aparecerán los temas musicales cantados en directo. Pero no estarán insertados a modo de videoclip en la obra, sino que serán utilizados para reforzar la trama. Por ejemplo, una de las vecinas del bloque, la Señora Valentina revivirá sus años como cantante de cabaret en un famoso club de la ciudad. A través de su evocación del pasado, veremos su triunfo como artista.
Los temas incidentales de la obra también guardarán el mismo estilo bohemio de la época, trasladándonos a ella y reforzando los momentos de la escena.
En cuanto a la dirección, hemos pensado en Julio Fraga, porque queremos, como en otros apartados anteriores hemos mencionado, que esta obra tenga una visión distinta que se pueda unir a la nuestra, enriqueciendo la obra. Nos atrae la mirada contemporánea que ha demostrado plasmar en sus anteriores montajes y que nos va ayudar a buscar nuevas vías de exploración, en esta obra, donde se mezclarán distintas disciplinas teatrales como son el canto, la danza, la acrobacia, el manejo de objetos y marionetas y por encima de todas ellas, la comedia e interpretación actoral.
En definitiva, para celebrar nuestro décimo aniversario hemos decidido atrevernos con “El destino de Simón” para festejar nuestra permanencia en el panorama teatral por todo lo alto.
Hay ocasiones en las que las historias, más allá de buscarlas, vienen a ti y entonces, no queda más remedio que darles formas y ponerlas en pie, ya que si no, te persiguen y se alojan en tu mente sin dejarte en paz hasta que les das forma. Ésta es una de ellas.
UN RENOVADO CONCEPTO DE
TEATRO INFANTIL
Nuestra Compañía, a la hora de abordar un nuevo espectáculo, no lo hace pensando únicamente en el espectador infantil o en el adulto, sino en un único espectador.
Los dos se sitúan en un mismo plano. Con esto, no pretendemos decir que los niños son idénticos a los adultos, ni que se les puede ofrecer cualquier tipo de teatro, ni que una obra dirigida a ellos pueda ser concebida igual que una pieza para los adultos. Evidentemente existen diferencias entre ambos, pero nosotros, a la hora de crear, intentamos unirlos mediante los puntos que ambos compartimos, los que son comunes a los dos y no los que nos separan o nos hacen diferenciarnos.
Bajo nuestro punto de vista, el enfocar una obra hacia un tipo de público determinado, nos limitaría en la creación, con lo cual, mermaría la calidad del espectáculo.
Una de las recompensas hacia esta labor, viene dada cuando después de una función, tanto padres como niños, se acercan a felicitarte y sobre todo los primeros, te comentan que realmente han disfrutado. Y te lo dicen con asombro como pensando: ¿Cómo me ha podido gustar un espectáculo “para niños”? Ahí no podemos evitar una sonrisa pensando en que por lo menos se ha cumplido uno de nuestros objetivos.
Hemos podido observar, que en algunos espectáculos para niños, se les trata de una manera especial. Como si vivieran en una burbuja que nos da miedo que se llegue pinchar. No hay un lenguaje de tú a tú.
Y en cuanto a lo didáctico, ocurre lo mismo. Hay un interés excesivo en enseñar, en educar. Estamos de acuerdo en que el montaje puede presentar una parte didáctica, pero creemos que ésta tiene que encontrarse de una manera implícita en él. Que no haya fisuras para insertar lo didáctico.
De lo contrario, lo que provocamos en el espectador es el rechazo o el aburrimiento. Con lo que hacemos que desconecte y con lo cual no llegamos a cumplir ninguna de nuestras metas. Estas particularidades nos hacen plantearnos una pregunta: ¿Se hace teatro para niños o el que los adultos pensamos que los niños deben ver?
Los niños desean que les hablen sobre la vida, sin trampas ni escondites. Y quieren que se haga de forma auténtica, con palabras verdaderas… Quieren oír en voz alta todo aquello que escuchan por lo bajo.
La realidad del teatro infantil es que se encuentra devaluado. Se considera como un género menor, carente de valor… Y todo esto, nos guste o no, viene dado por la forma en la que han sido concebidos los espectáculos. Una gran mayoría de las compañías que trabajan en teatro infantil subestiman al espectador, con lo cual, al ser para niños, restan calidad en la actuación, el argumento, el ritmo, la energía… Todo ello provoca una mella en este género que debemos paliar.
Es nuestra obligación presentar un trabajo digno, llevado a cabo con seriedad.
Además, no sólo está en nuestras manos el presentar una obra, sino que también se nos hace partícipe de una gran responsabilidad: crear público.
¿QUIÉN ES PATA TEATRO?
PATA TEATRO es una compañía procedente de Málaga, con una larga experiencia en teatro infantil y de adultos, cuya finalidad es divertir, con un humor entre lo absurdo y la realidad, a través de un lenguaje que conecta directamente con el público.
Además cuentan con una práctica extensa a nivel pedagógico, ya que llevan desarrollando desde los últimos años diversos cursos de Teatro en Colegios e Institutos de bachillerato.
A lo largo de su recorrido llevan producidos un total de ocho espectáculos, que desde la fundación de la Compañía en 1998, llevan paseando por todo el territorio nacional, participando, entre otras actuaciones, en:
• “Circuito Andaluz de Teatro” 2008.
• “Circuito Escénico de Castilla y León” 2008.
• Campaña de Teatro Infantil 2005 y 2008 del Teatro Quijano (Ciudad Real).
• Circuito Cultural de la Diputación de Cádiz 2006 y 2008.
• “Programa Educativo Municipal de Teatro 2006 al 2008” del Ayto. de Málaga.
• “Catálogo de Teatro 2000 al 2008”, de la Diputación de Córdoba.
• “Programa de Difusió de Música i Arts Escèniques 2001 al 2008”, organizado por el SARC (Diputación de Valencia).
• “Circuitos de Teatro“ 2004 al 2007, de la Diputación de Almería.
• “Encuentros de Verano 2006 y 2007” de la Diputación de Salamanca.
• “RedMálaga” 2005 al 2007, organizado por el Teatro Cervantes de Málaga.
• “Teatro para la familia 2006” del Teatro Cánovas de Málaga.
• “III Festival de la Comedia” del Rincón de la Victoria (Málaga).
• VIII Festival Sacro-Ritual de Música y Teatro de Riogordo (Málaga).
• “Muestra de Teatro Familiar 2005” de Alicante.
• “Ciclo de Teatro Infantil y Familiar” del Teatro de Rojas de Toledo.
• Red de Teatros de Castilla-La Mancha (Primavera de 2005).
• “II y III Festival de Teatro de Comedias Villa de Setenil” (Cádiz).
• “Programa Cultural Provincia de Toledo” de la Diputación de Toledo.
• “XXII Festival de Teatro Infantil y de Títeres de Almería”
• “Ciudad de los niños 2002” del Ayuntamiento de Madrid.
• “XV Festival de Teatro Infantil” de Jaén.
• “Campaña de Teatro Infantil” del Teatro Liceo de Baena (Córdoba).
• “Semana de Teatro de Ponferrada” (León).
• “XI y XII Circuito Comarcal de Teatro del Bajo Andarax” (Almería).
• “Festival de Teatro Clásico de Cáceres 2002”.
• “VIII Encuentro Internacional de Teatro Ciudad de Arucas” (Las Palmas de Gran Canaria).
• Circuito de Espectáculos Profesionales de la O.D.A. de la Diputació de Barcelona.
• “Teatro en los distritos 2001 al 2003”, a cargo del Teatro Cervantes de Málaga.
• Fiesta internacional del títere “FITMA 2000 al 2004”, del Ayto. de Málaga.
• Circuito de Teatro de la Diputación de Málaga (Años 2000 al 2002).
• “Circuito de verano de teatro ‘99” a cargo de la Diputación Prov. de Granada.
• Festival Internacional de Teatre i Animació “Al Carrer” (Años 99 al 2001) de Viladecans (Barcelona).
• Campaña “Cultural 99”, organizada por la Diputación de Jaén.
• “Feria Mágica” (Años 1998 al 2007), organizada por el Ayto. de Málaga.
• “Campaña de teatro de Títeres ’98”, de la Diputación de Huelva.
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