La voz hermosa de Lizz Wright traspasa fronteras estilísticas hoy jueves en el Festival de Jazz de Málaga
El jazz vocal aterriza en el Teatro Cervantes por la pista de uno de los más prometedores valores del género, una Lizz Wright por cuya garganta se deslizan, junto a las influencias del género que la trae al 23 Festival de Jazz de Málaga, toques de pop, de soul, de rhythm & blues, de gospel y de folk sureño proveniente de su Georgia natal. La cantautora jazz presentará mañana jueves día 13 (21.00 horas) su más reciente trabajo, un The orchard que remite a la banda sonora de la infancia de Wright en una pequeña comunidad rural del sur de Estados Unidos (“La foto de la portada está tomada a sólo 10 millas de donde nací”, dice ella) y que contiene composiciones propias y versiones de Ike & Tina Turner (“I idolize you”), Patsy Cline (“Strange”), Sweet Honey in the Rock (“Hey mann”) e incluso Led Zeppelin (“Thank you”).
De hecho, la cantante negra, que viene al Festival acompañada de Nicholas D’Amato al bajo, Christopher Eddleton a la batería, Brandon Ross a la guitarra, Jeremi Mage a los teclados y Gina Breedlove a los coros, concibe este The orchard como un homenaje a sus raíces: “Por eso he hecho este disco, para recordar lo que soy y lo que fui. Algunas veces estoy en un lugar y siento algo muy dentro que me dice: aquí es donde empieza mi música. Y eso fue lo que sentí justamente mientras estaba apoyada en la cerca contemplando los campos de la casa de mi abuela en Hahira (Georgia). Fue como si el tiempo se detuviera, y pude sentir la tristeza de mis antepasados que trabajaron aquella huerta”.
Pero antes de esta inmersión en sus ancestros musicales, la cantante ya había asombrado al mundillo jazzístico. En julio de 2002, Lizz Wright (Hahira, Georgia, EE.UU., 1980) pasó del anonimato a estrella del jazz gracias a sus interpretaciones de “I cover the waterfront” y “Don’t explain” en un concierto-homenaje a Billie Holiday en el Orchestra Hall de Chicago. De ahí a sus primeras grabaciones y a su entronización entre las grandes pasó poco tiempo.
Ya con seis años Lizz cantaba en la iglesia en la que su padre era predicador y hacía tríos musicales con sus hermanos, y con catorce aprendió sola a tocar el piano. Trayectoria musical y vital son una en su caso, pero no fue hasta la publicación de Salt (03, editado en el prestigioso sello Verve) cuando Lizz se presentó al mundo. Dos años más tarde revalidó su calidad y reivindicó su derecho a contar entre las grandes con Dreaming wide awake, y ahora se consolida con The orchard, álbum que, además de ser la banda sonora de su infancia en una pequeña comunidad rural, incluye versiones y creaciones propias arropadas por su garganta prodigiosa y una mixtura de estilos tan exquisita como ecléctica, una extraña y mágica mezcla de blues, soul, jazz y rythm&blues con reminiscencias de pop y folk.
El aire distinto, relajado y sensual de todos sus temas, su actitud melancólica, ingenua, hasta tímida sobre el escenario y unas interpretaciones íntimas, rebosantes de espontaneidad y frescura, sin pretensiones ni innecesarios alardes tecnológicos, son los rasgos que personalizan su música, como compositora y como intérprete, y que justifican su fascinante irrupción en el paisaje musical de esta década.
Los otros nombres del Festival Internacional de Jazz de Málaga
Después de Lizz Wright, actuará en el Festival de Jazz el habanero Arturo Sandoval, fundador de los míticos Irakere con Chucho Valdés y Paquito D’Rivera, asombre con su prodigioso dominio de la trompeta. Sandoval acude el viernes 14 con su sexteto, con el que demostrará que la latinidad y los aires del Caribe se pueden amalgamar con el mejor jazz de una manera perfecta.
Avishai Cohen, el sábado 15, certificará por qué se le considera uno de los contrabajistas más influyentes del siglo XX a pesar de su relativa juventud (nació en 1970). El antes contrabajista habitual de Chick Corea presentará en Málaga su proyecto (la Eastern Unit), en el que mezcla voz y vientos rescatando también la música tradicional de su país, Israel. El domingo 16 el Festival vira hacia el soul de ojos azules, el rhythm & blues y el rock con Steve Winwood, leyenda viviente de esos géneros y dueño de una voz poderosa con la que presentará su primer álbum de estudio en cinco años, Nine lives.
Y el broche del Festival lo pone una reunión de dos de los más grandes de la historia del género. Chick Corea regresa al Teatro Cervantes, pero ahora junto al guitarrista británico John McLaughlin, con quien compartió escenario y estudio de grabación en el mítico combo de Miles Davis que produjo el no menos influyente Bitches brew, un álbum que abrió muchas sendas en el jazz-rock y el funk. Corea y McLaughlin se presentan con la Five Peace Band, en la que también están Christian McBride al contrabajo, Kenny Garrett al saxo y Vinnie Colaiuta a la batería.
Las entradas para los conciertos del Festival Internacional de Jazz están disponibles en los puntos habituales del Teatro Cervantes (taquillas, internet en www.teatrocervantes.es y el teléfono 902 360 295). Para más información, 952 224109. Existen abonos para tres conciertos (15% de descuento), sólo disponibles en los puntos de venta del Teatro Cervantes.
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