LA CASA NATAL DE PICASSO (MALAGA) MUESTRA DESDE HOY FONDOS DE SU COLECCIÓN EN MÉXICO

La presencia de las obras de Picasso en Mérida está suponiendo un auténtico acontecimiento en la ciudad mexicana. Además de las obras que se exponen, la presencia de Málaga va a estar presente a través de las conferencias que van a pronunciar Óscar Carrascosa, director general del Área de Cultura del Ayuntamiento, que se referirá a “Picasso: ut pictura poesis” y Lourdes Moreno, directora de la Fundación Picasso-Casa Natal, que disertará a cerca de “El concepto de la belleza en Picasso”.

Sofía, Mérida y Valencia
A esta exposición que se inaugura hoy hay que añadir otros dos importantes préstamos que esta llevando a cabno la Fundación Picasso. Se trata de la cesión temporal de los 43 grabados originales de Picasso, a la National Gallery for Foreign Art de Bulgaria, en Sofía, ubicado en el antiguo Palacio Real (el museo de arte más importante del país), y que forman parte de la exposición antológica del pintor malagueño, titulada Picasso “yo no busco, encuentro”. En esta misma línea se encuentra la muestra que se inaugura la próxima semana en el Instituto Valenciano de Arte Moderno de la capital del Turia donde se mostrará el cuaderno preparatorio número 7 de “las señoritas de Avignon”, propiedad del Ayuntamiento de Málaga desde 2006.

Con estos préstamos se cumple una de las funciones principales de la Fundación como es la de difusión de la obra del pintor y el nombre de Málaga.


La exposición
La exposición “Picasso: La belleza múltiple” recorre las diversas concepciones de la idea de la belleza en la obra gráfica del artista malagueño. Esta selección de obras recoge las diversas técnicas y etapas de su producción gráfica, desde 1904 a 1962. Convirerte la idea de la belleza y sus variaciones en un hilo conductor a través del que es posible recorrer la evolución artística de Picasso.
La exposición se articula a través de diez secciones, integrada cada una, dependiendo de los casos, por cuatro o cinco obras: El ideal clásico, El resurgimiento clásico, El espejo ajeno, Barroco: horror vacui, La belleza burguesa, Melancolías, La belleza convulsa, La belleza mixta, Belleza y verdad y La belleza inmóvil.

El ideal clásico:
Formado en el academicismo de raíces clásicas de finales del siglo XIX, Picasso encontró en el mundo grecolatino un repertorio de imágenes que servirían de armazón a partir del cual derivar sus propuestas plásticas, de manera que es el clasicismo, rico en desnudos y en propuestas vitalistas, en líneas sinuosas y en el respeto a las proporciones, el ideal de belleza que tendrá una mayor perdurabilidad en Picasso. Así, en la exposición el ideal clásico es el que mayor número de obras presenta, al articularse en tres apartados. El primero de ellos, titulado “Apolo”, recoge obras que pertenecen a la Suite Vollard (1930-1936) así como a las ilustraciones realizadas para el libro “La chef d’oeuvre inconnu” (1931) de Honoré de Balzac. El segundo apartado, “Dionisos” aporta un enfoque más hedonista de la mitología, ya que es el mundo de las bacanales y del desenfreno el que preside estas imágenes, entre las que se incluye la litografía de 1960 “Homenaje a Baco” y representaciones de faunos.

El resurgimiento clásico:
Al igual que sucedió con la recuperación de las formas y modelos de la Antigüedad clásica en el Renacimiento, Picasso también las sometería a revisión desde este nuevo punto de vista. Así sucede con las escenas de mujeres desnudas en un interior, con los retratos de perfil que apuntan incluso influencia del Manierismo italiano y, desde una perspectiva más atenta a los detalles, la anécdota y los elementos decorativos, con su serie de “La partida del caballero” que nos remite a los desfiles triunfales de los murales italianos.

El espejo ajeno:
A medida que Picasso se fue afianzando en sus capacidades, fue en la segunda mitad de su vida cuando se vio capaz de reinterpretar a los artistas del pasado que más estimulaban su curiosidad. Desde el Renacimiento hasta el siglo XIX, diversos fueron los autores que supusieron para él un reto estético. Entre todos ellos, en su obra gráfica fue Lucas Cranach el referente preferido por su equilibrio entre erotismo y riqueza visual tal como aquí mostramos.

Barroco: horror vacui
El interés por el equilibrio del clasicismo fue sustituido por el dinamismo turbulento del Barroco, por su propensión a llenar las escenas de elementos que ocuparan toda la escena. También en Picasso se dio esa tendencia, que se iría afirmando de forma muy especial en la última década de su vida. Ejemplos de esta tendencia, con figuras que flotan en posturas forzadas, con el abigarramiento de personajes, son las ilustraciones, para su libro “Le cocu magnifique” (1968).

La belleza burguesa
En un regreso a sus orígenes, a la sociedad de la que surgió, Picasso, hijo de un pintor de escaso éxito pero de muy cuidado aspecto, reaparece en la década de 1950 una galería de figuras que recoge los atuendos y poses de la burguesía decimonónica. En esta labor de evocación se incluyen diversas litografías en las que retrata imaginadas familias así como el retrato de Leon Tolstoy que realizó en 1956 para ilustrar la novela “Guerra y paz” y que constituye un encubierto y elocuente homenaje a la figura paterna.

Melancolías
La Fundación es depositaria de la “Suite de los saltimbanquis”, conjunto de grabados realizados por Picasso en el periodo 1904-1906 en el tránsito entre sus etapas azul y rosa. Estas imágenes, de raigambre simbolista, rinden culto a un ideal de belleza que es eco del “mal del siglo”, la melancolía considerada como un atributo de la belleza.

La belleza convulsa
En 1934, André Breton, creador e ideólogo supremo del Surrealismo, titulaba un artículo con la categórica afirmación de que “La belleza será convulsa o no será”, con lo que introducía el término preciso para dictaminar lo que era belleza para los surrealistas. Picasso, reconocido por los seguidores de Breton como el principal pionero de la nueva estética, cultivó profusamente la convulsión, la distorsión, como elementos principales de su obra surrealista. Esta sección recoge elocuentes ejemplos del convulso surrealismo picasiano.

La belleza mixta
Artista inquieto e inconforme, Picasso no se ciñó de forma perenne a ninguna formulación estética. Así, no es inusual encontrar en él, como se muestra en esta sección, escenas en las que une formulaciones clásicas con otras surreales, en una combinación en las que la calma figurativa y tradicional se armoniza con las tensiones de las formas en distorsión, proponiendo una síntesis muy personal de tradición y vanguardia.

Belleza y verdad
El poeta romántico inglés John Keats, condensado discusiones de siglos acerca de la belleza, formuló taxativo su propia conclusión: “La belleza es verdad, la verdad es belleza: eso es cuanto sabemos –y debemos saber- sobre la tierra”. Esta afirmación se hace especialmente visible, en Picasso, en las escenas de familia, en las que retrata, con

La belleza inmóvil
Menos conocida es la representación de temas inmóviles en la obra de Picasso, que por sus características ofrecen más posibilidades de un tratamiento geométrico, heredero del cubismo, que se plasma en visiones de paisajes, bodegones y naturalezas muertas.

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