GUNTHER VON HAGENS, EL PLASTIFICADOR DE CADAVERES HUMANOS
A partir de 1977, Hagens desarrolló uno de estos métodos, una “plastificación” que, con recursos técnicos sorprendentes, logra preservar los tejidos de una manera perfecta, que da la sensación de que están vivos. Utiliza el vacío para embeber un polímero reactivo, como la silicona de caucho o poliéster, en el material biológico.
La clase de polímero que se aplica determina las propiedades físicas (flexibilidad o rigidez) y ópticas (transparencia u opacidad). El resultado final convierte a los ejemplares en objetos secos, inodoros y durables. Y aún más: retienen forma y relieve original y la identidad celular. Para lograr esto el proceso requiere cuatro pasos: fijación, deshidratación, impregnación forzada y “curado”.
La idea del artista es, además de mostrar un trabajo que tiene valores artísticos, ser didáctico y enseñarle a las personas cómo funciona un cuerpo humano.
Claro que Gunther von Hagens usa en su exposición cuerpos reales, sólidos, en tres dimensiones. El efecto es mucho más impactante. Logra unos escenarios de rara —y chocante— estética al usar cuerpos de adultos, niños y también fetos.
La muestra “Body Worlds” se estrenó en Japón en 1996 y llegó un tiempo después a Londres, causando un enorme ruido, protestas y controversias
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