Un año más, me asomo a vuestras pantallas justo antes de que acabe el año para desearos todo lo mejor en 2026 y compartir algunas reflexiones sobre Málaga, Andalucía y España en el marco europeo.

Francisco de la Torre, mensaje de Año Nuevo

Buenas noches, malagueñas y malagueños.

Un año más, me asomo a vuestras pantallas justo antes de que acabe el año para desearos todo lo mejor en 2026 y compartir algunas reflexiones sobre Málaga, Andalucía y España en el marco europeo.

Hace tres meses, la Orquesta Filarmónica de Málaga estrenó esta sala de ensayos, ubicada en el edificio donde también se encuentra su nueva sede, en El Ejido. Aquí estaban los comedores de la Universidad de Málaga y ahora, tras una rehabilitación integral en la que se han invertido, con aportación de fondos europeos, casi tres millones de euros en dos fases, tenemos unas instalaciones de primer nivel que han dotado además a nuestra orquesta del estudio de grabación más grande de Andalucía. Queda otra fase que dará aún más espacio a los ensayos.

Málaga y su entorno –y por entorno me refiero al Mediterráneo andaluz– necesitan el auditorio en la plataforma de San Andrés. Somos la única gran ciudad del país sin auditorio de música. Aunque nuestra prioridad este mandato es la vivienda, tema crucial en el que me detendré más adelante, vamos a impulsar el auditorio en ausencia del Ministerio de Cultura, que en otras ciudades financió íntegramente la construcción de este equipamiento. Muchas capitales españolas disfrutaron de recursos estatales para sus auditorios en el último tramo del siglo XX, mientras que nosotros seguimos con esa asignatura pendiente pasado el primer cuarto del siglo XXI.

Los presupuestos municipales para 2026 incluyen cinco millones de euros para el auditorio con el objetivo de que podamos licitarlo en los próximos meses. No vamos a esperar más. Es una de las partidas más significativas, aunque no sea la mayor y haya otras más importantes para nuestro día a día.


El Pleno aprobó las cuentas del Ayuntamiento hace dos semanas. Más de 1.200 millones, 170 de ellos en inversiones –195 si sumamos los planes de conservación de los distritos– que se concretan en 450 proyectos y actuaciones. Recoge proyectos como la mejora de los paseos marítimos de El Palo y Pedregalejo y el parque de los Baños del Carmen, más de 8,4 millones. Senda Litoral, 1,6 millones. La demandada ampliación del Palacio de Ferias y Congresos, un millón para el proyecto. O la redacción del proyecto para la integración urbana del río Guadalmedina, otro millón de euros. Además, en cuanto a zonas verdes, con la inyección presupuestaria se terminará el parque del Campamento Benítez; comenzarán las obras del parque de Frank Capra, en Teatinos; y se licitará el parque Papa Francisco, entre Carretera de Cádiz y Cruz del Humilladero, en buena parte de la huella que ocupaban los depósitos de Repsol.

Pongamos en valor lo que significa la estabilidad política: Málaga tiene presupuestos en tiempo y forma. Entrarán en vigor en la primera quincena de enero y permitirán ejecutar con normalidad los gastos e inversiones que la ciudad demanda, despejando la incertidumbre. Gobernar sin presupuestos, como indica el catedrático de Economía Aplicada José Félix Sanz, es una anomalía normalizada. Últimamente, lo excepcional se ha convertido en ordinario: encadenamos ya tres años sin Presupuestos Generales del Estado, algo insólito porque el gasto público requiere un elemental control parlamentario, que es tanto como decir control democrático.

En el Ayuntamiento de Málaga hacemos lo máximo posible sin elevar la presión fiscal. En 2026, mantenemos los principales impuestos congelados. Ni siquiera se actualizan con el IPC. Y la plusvalía por herencia baja un 37,5% para los no convivientes a la vez que mantenemos una reducción del 95% para los convivientes. Málaga es una de las ciudades españolas con los impuestos más moderados: en el IBI, la contribución por habitante es la más baja de las grandes capitales porque llevamos desde 2014, 12 años ya, con el tipo de gravamen casi en el mínimo que la Ley nos permite.

Garantizamos, a través de eficaces empresas públicas municipales, servicios de calidad a precios moderados: desde los autobuses de la EMT hasta el agua de Emasa. Ahora estamos obligados a añadir, en aplicación de la legislación nacional adaptada a la directiva europea, prestaciones patrimoniales para financiar el coste total de la recogida, el tratamiento y el transporte de los residuos que lleva a cabo Limasam. La factura doméstica será anual y la primera llegará a finales de 2026. Habrá reducciones de hasta el 80%: un 50% para personas vulnerables y familias numerosas; y un 30% para estimular la economía circular y el comportamiento responsable.

La vivienda es a lo que más tiempo estamos dedicando estos cuatro años. Se trata del mayor desafío para todas las administraciones y también para el sector privado, que debe reaccionar ante semejante demanda y abrirse sin reservas y con responsabilidad social a la colaboración público-privada. Estamos impulsando 5.213 viviendas, 4.407 para alquiler y 806, para venta:

•          1.041 están en construcción

•          1.388, en fase previa a la edificación

•          1.714, previstas en 15 parcelas dotacionales donde ahora se permite edificar vivienda protegida

•          1.070, en fase de redacción de proyectos

Perdonad por cifras tan detalladas, pero quiero ser preciso, riguroso. Conviene recordar que el Ayuntamiento ha construido y entregado 5.339 viviendas protegidas desde el año 2000. De ellas, 2.511 en régimen de alquiler y 2.828, en venta. Esa acción, que desarrollamos en solitario pese a no tener las competencias ni los recursos para ello, supuso una inversión de 650 millones de euros, que para quienes sois anteriores al euro, hablamos de más de 108.000 millones de pesetas. No sólo nos estamos esforzando para hacer más vivienda ahora, sino que cuando casi nadie apostaba por ella ya estábamos trabajando.

La vivienda –como la movilidad, el agua o la energía–, requiere una coordinación metropolitana. Este año hemos continuado con los Foros Metropolitanos de Alcaldes, organizados por la Fundación Ciedes, impulsora de nuestros planes estratégicos. En mayo, abordamos salud y sostenibilidad; en julio, educación y formación. Que los 38 municipios de la metrópolis pongamos en común nuestros retos es un ejercicio muy útil. El efecto de este intercambio tendrá repercusión a medio plazo, ya que muchas de las soluciones que todos buscamos sólo se encontrarán en el diálogo leal entre municipios vecinos.

Al hilo de las soluciones metropolitanas, y a propósito de las copiosas lluvias del pasado fin de semana que llevaron hasta una cota récord el nivel de agua del Guadalhorce en Cártama Estación, hay que abordar sin demora la presa de Cerro Blanco en el río Grande. Para que nos hagamos una idea, si tuviéramos ya esa presa, habría acumulado 10,5 millones de metros cúbicos en el actual año hidrológico, que comenzó el 1 de octubre. Es decir, ahora almacenaría lo que Málaga capital consume en dos meses y medio. Y, sobre todo, proporcionaría protección a la zona más vulnerable del Guadalhorce. Es decir, su función será doble: seguridad y abastecimiento.

Málaga presentó en noviembre su candidatura para acoger la sede de la Autoridad Aduanera de la Unión Europea, EUCA por sus siglas en inglés. Competimos con otras ocho ciudades: Roma, La Haya, Varsovia, Bucarest, Zagreb, Oporto, Lieja y Lille. El Gobierno de España y la Junta de Andalucía nos apoyan para ser sede de este organismo de nueva creación que se encargará de administrar la reforma de la Unión Aduanera presentada por la Comisión Europea en 2023. Si lo logramos, nos consolidaremos en el mapa europeo. Somos muy insistentes en nuestra visibilidad internacional porque Málaga es la única ciudad española no capital autonómica y con más de medio millón de habitantes que no dispone de una agencia europea.

La ciudad acabó 2024 con 1,6 millones de viajeros hoteleros que efectuaron casi 3,5 millones de pernoctaciones, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística. El empleo de la actividad turística es muy importante para nuestra ciudad, mantiene a decenas de miles de familias, por lo que resulta incomprensible y absurdo atacar a una industria básica. Llevamos mucho tiempo trabajando para diversificar nuestra economía: ahí está la apuesta por la innovación, en la que Málaga despunta. Los sueldos en el sector tecnológico han subido un 43% en cinco años y son los cuartos de España, por delante de Valencia. Ése es el camino para el resto de sectores, porque los salarios medios son aún muy bajos, demasiado bajos, y los buenos resultados empresariales deben ir acompañados por mejoras para las plantillas al completo, lo que estimulará su productividad y compromiso.

España tiene, como ha publicado recientemente Rafael Doménech, una brecha estructural de productividad vinculada al reducido tamaño empresarial, a una inversión baja y a un capital humano cuya formación es mejorable. La ausencia de convergencia con la media europea en el PIB por hora trabajada se produce desde mediados de los años 90. Y aunque hubo una mejora entre 2013 y 2019, tras la pandemia ha vuelto a empeorar.

Pablo García formuló recientemente una comparación demoledora: “A medida que pasan los años, los jóvenes españoles van siendo adelantados por países que, en el imaginario colectivo, asociamos con niveles de desarrollo inferiores. En 2023, un joven medio de Polonia, Estonia, Letonia o República Checa dispuso de más renta bruta individual que un joven español”.

Esto que señalan Doménech y García sobre la economía española en general y la economía de los jóvenes españoles en particular debería llamarnos a una profunda reflexión y provocar pactos de Estado que solo pueden sostenerse mediante un gran acuerdo entre las dos fuerzas mayoritarias. Empezando por la elevación hacia la excelencia de la educación, que es la gran palanca para la transformación, el ascensor social más eficiente.

Como argumenta Benito Arruñada en su último libro, no hay salidas mágicas: los políticos debemos explicar las cosas mucho mejor y gestionar pensando en las próximas generaciones; los ciudadanos, por su parte, deben formar su criterio responsablemente y desechar la desinformación. Evidentemente, no es sencillo. Requiere iniciativa y esfuerzo, tanto de los políticos como de los ciudadanos.

En 2026 se inicia un ciclo electoral en Andalucía tras dos años sin votar, ya que nuestra última cita con las urnas fue en las europeas de 2024. Desde el respeto a todas las opciones políticas, digámoslo sin tapujos: estamos soportando un bombardeo de mensajes excesivo y divisivo. Esta crispación es temeraria y dificulta el progreso de España. La deriva populista y la simplificación del discurso no son inocentes y nos pueden empujar hacia un retroceso. Nos costó mucho avanzar hasta aquí. La concordia fue posible porque unos y otros renunciaron a parte de sus pretensiones para que llegase la democracia y se nos abrieran las puertas de Europa.

Ningún español, piense como piense, se merece que lo separen con un muro, da igual a qué lado. Tras la Constitución de 1978, a cuyo 50 aniversario le corresponde una gran celebración de todos y para todos, ¿a qué viene levantar muros? Ahora que series y documentales repasan la consolidación de la democracia, aprendamos juntos a apreciar la política como garantía de la convivencia, como artífice de los grandes acuerdos, como solución en vez de problema. Los colegios e institutos deberían incluir el visionado de Anatomía de un instante y La última llamada en sus programaciones didácticas.

El Rey habló en Nochebuena de convivencia y confianza, palabras clave en el 40 aniversario de la firma de la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea y el 50 aniversario del inicio de la Transición. En efecto, la convivencia es frágil y requiere cuidado permanente, empezando por un debate público civilizado y responsable. Como afirmó el jefe del Estado, nos corresponde a todos preservar la confianza en nuestra convivencia democrática. Necesitamos diálogo, respeto y ejemplaridad para seguir avanzando de forma justa y cohesionada, para disipar el hastío, el desencanto y la desafección; para frenar el extremismo, el radicalismo y el populismo; para apostar decididamente por los principios y valores de la Unión Europea. Nuestra Monarquía parlamentaria demuestra su solidez con el discurso claro, directo y conectado con la sociedad de Felipe VI.

Voy terminando. Estos días de Navidad nos acordamos especialmente de quienes más lo necesitan. Unas 5.400 familias reciben prestaciones municipales por más de seis millones de euros anuales. Las partidas destinadas a la red de economatos se han incrementado este año hasta los 2,4 millones de euros para la compra de productos de primera necesidad. Se ha renovado el programa de inserción laboral para personas en situación de vulnerabilidad hasta 2028. Y seguimos coordinados con el tercer sector a través de siete agrupaciones de desarrollo que reúnen a 169 entidades sociales. En el avance de Málaga, acordémonos siempre de que nadie se quede atrás.

Muchas gracias por vuestro esfuerzo diario para que la ciudad sea cada día mejor. Que el afecto de las personas a las que queréis os acompañe siempre. Que tengáis una feliz entrada en 2026. Que el nuevo año venga cargado de salud, alegría y éxito para todos vosotros… y para Málaga.

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