Pero no tuvieron suerte. Los Íberos, una gema semioculta del pop español de los sesenta, serán ahora homenajeados en el Teatro Cervantes de Málaga con un concierto muy especial y una mesa redonda en la que se hablará de la efervescencia del Torremolinos de los sesenta (domingo y sábado respectivamente).
Los cuatro miembros originales del grupo, Adolfo Rodríguez, Diego Cascado, Enrique Lozano y Cristóbal de Haro, anunciaron esta mañana que se volverían a juntar en escena para tocar algunos de sus temas en una rueda de prensa en la que estuvieron acompañados por Javier Ojeda, artífice de este necesario reconocimiento, que se tituló Hijos de Torremolinos: un tributo a Los Íberos a propuesta de Adolfo. Los cuatro ‘íberos’ estamparon a continuación su mano y su firma en el Museo de Huellas del Teatro Cervantes.
“Estoy profundamente emocionado. Mi corazoncito de fan de la música se enerva, y es que Málaga tiene una deuda con Los Íberos, el eslabón perdido del pop malagueño, la génesis de mucho de lo que después se hizo”, comentó Ojeda, quien ya dedicó un capítulo al grupo en su libro Una historia del pop malagueño. 1960-2009, en cuya génesis tiene gran parte de responsabilidad su descubrimiento tardío del álbum que editaron en 1969. Adolfo, miembro también de los fundamentales Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, expresó su orgullo y agradecimiento a Javier y al Cervantes. “No conozco un detalle y un gesto tan bonito de conexión intergeneracional”, dijo el vocalista del cuarteto, mientras que tanto él como Enrique Lozano, el líder y compositor de la banda, reclamaron la rehabilitación del torremolinense Pasaje Pizarro, el corazón del pop español de los sesenta, o el acondicionamiento de un área similar donde poder escuchar música en directo con varios clubes funcionando simultáneamente.
Hijos de Torremolinos: un tributo a Los Íberos es una cita con la que se hará justicia a una banda cosmopolita y moderna, que empezó en el Pasaje Pizarro del entonces barrio malagueño, continuó en locales de moda de Madrid como el J.J. o en programas como Escala en Hi-Fi y llegó a los mejores estudios londinenses de grabación. Todo ello revivirá en el concierto del domingo 9 (19.00 horas), en el que se repasará íntegro el único y homónimo elepé de Los Íberos, grabado en 1968, editado en 1969 y que contenía canciones en inglés compuestas para ellos, como “Summertime girl”, temas propios en español, como “Las tres de la noche” o “Corto y ancho”, y versiones de éxitos foráneos, como “Liar, liar”. Enrique Lozano contó esta mañana algunos detalles de sus inicios como banda, una trayectoria que comenzó en 1961 como orquesta de baile en el fascinante Torremolinos de la década. Poco después, Lozano se empapó del beat, el rhythm and blues británico e incluso la moda de Carnaby Street en los dos años que pasó tocando en Londres, hasta que en 1966 decidió volver a Málaga para montar una banda en la que recoger y lanzar al viento esas influencias. El resto es historia: el cuarteto formado por el cantante Adolfo Rodríguez, el batería Diego Cascado, el guitarrista Enrique Lozano y el bajista Cristóbal de Haro, sus afamados conciertos e interpretaciones televisivas, su particulares y entonces avanzadísimos juegos vocales, la grabación de su seminal elepé en el Londres de la época y el fatalismo de un desdichado accidente de carretera que nos privó de una trayectoria de ensueño.
En el escenario del Teatro Cervantes tocará el domingo una banda base, a la que se incorporarán diferentes voces, como las de Los Ángeles, José María Guzmán (de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán), Álex Díez (Flechazos, Cooper), Anita Rowe (Hermanas Sister), Salva Marina (Perrillos) o el propio Ojeda. Además, participarán Santos de Goma, Los Elementos, Paula (Model Monroe), Suzette Moncrief y Manolo Muñoz (Lito Blues Band) o Javito y Rafa Insausti (Free Soul Band). Pero el momento más emotivo llegará cuando, después de que se interprete el disco Los Íberos (Columbia, 1969) y otras canciones que ellos solían tocar en directo (“Dancing in the street”, de Martha and the Vandellas, o “Maria”, de West side story), los cuatro miembros originales suban a las tablas para tocar tres de sus éxitos. En Hijos de Torremolinos: un tributo a Los Íberos también se proyectarán imágenes de archivo, y se insertarán planos actuales de ellos actuando, charlando o bromeando, filmadas para la ocasión por Carlos López Linares.
Tanto las vicisitudes de Los Íberos como el peculiar ambiente del Torremolinos de la época, un vergel de modernidad en coincidían los extranjeros conocedores de las nuevas tendencias del pop y los músicos españoles más inquietos, serán primero recordados en la mesa redonda que precederá al concierto. El sábado día 8 (17.30 horas), con entrada libre hasta completar aforo), el salón Rossini del Cervantes buceará en la historia de un grupo que participó en la mítica película de Iván Zulueta 1, 2, 3 al escondite inglés, que grabó en los estudios londinenses Chapell y Decca y cuyo legado puede compararse sin rubor al de bandas españolas más conocidas, como Bravos, Canarios o Salvajes. Manolo Bellido, periodista experto en cine y rock; Paco Paco, músico y presentador de televisión; Paco Doblas y Pepín Sierra, excomponentes de Los Gritos, y Miguel Alberca, excomponente de Los Adams y creador de Guateque.net., formarán parte de la mesa y serán los encargados de animar un debate en el que seguro que participarán muchos protagonistas de la época.
La banda base que tocará durante todo el concierto:
Antonio Luis Gil (guitarra, Danza Invisible, La Carmen), Víctor Vallejo (trompeta y teclado), Roberto Cantero (saxo y teclado, Chambao), Miguel Paredes (bajo y coros, Efecto Mariposa, Caradefuego) y Miguelo Batún (batería, El Trío del Saco, Danza Invisible) forman el grupo que interpretará todos los temas.
“Comenzamos tocando en los locales del Pasaje Pizarro de Torremolinos en 1966, delante de público extranjero que conocía muy bien la música pop más actual. Eso nos permitió llegar a Madrid muy preparados. Cuando nos vieron allí tocar en vivo, ya surgieron muy pronto las oportunidades. La primera importante, para salir semanalmente durante un año en el programa Escala en Hi-Fi, de TVE (entonces de gran audiencia). Y el contrato discográfico para grabar en Londres apareció, precisamente, a raíz de una actuación conjunta con Los Bravos. Allí demostramos que estábamos muy preparados para hacer algo nuevo en la música joven del país y que sabíamos muy bien cómo conseguirlo. La manía de ir a grabar a Londres no era ningún capricho: allí estaban los mejores estudios y técnicos del momento, y llevaban años grabando este tipo de música”.
Enrique Lozano, en una reciente entrevista
“Durante muchísimos años Los Íberos han sido el secreto mejor guardado del pop malagueño. Un viejo recuerdo de los 60, alguna melodía perdida en la memoria (“las tres de la noche han dado…”), la banda en la que militó Adolfo Rodríguez, de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán… prácticamente nada que se pudiese asociar a esta tierra nuestra de espetos y boquerones. Pero ahora que el rockerío local anda de luto por el reciente fallecimiento de Roberto González, es de justicia echar la mirada aún más atrás y rendir tributo a los abuelos de nuestro rock, el eslabón perdido del pop malagueño: señoras y señores, una ovación cerrada para Los Íberos”.
Javier Ojeda