Jason Rhoades ha creado específicamente para el CAC Málaga una exposición basada en el último capítulo de su trilogía. El artista ha construido un universo en el que se entremezclan símbolos e iconos procedentes de diferentes culturas y religiones cuyo nexo de unión son cuatro ciudades fronterizas: Tijuana (México), Tánger (Marruecos), Los Ángeles (Estados Unidos) y Málaga (España). Estas conexiones se dan cita a través de una acumulación de cientos de variopintos objetos así como de neones de colores con diferentes denominaciones de la palabra vagina en español e inglés, que evidencian la riqueza lingüística y cultural de estos territorios anglo-latinos.
La instalación Tijuanatanjierchandelier comprende 50 chandeliers (lámparas tipo araña) hechos a mano in situ. De este modo, ha ido trazando la historia orgánica de este utensilio a través de sus distintas evoluciones, desde sus raíces en épocas medievales a su manifestación burguesa contemporánea.
Todas las recreaciones de estas lámparas han sido realizadas a partir de la combinación de todo tipo de objetos adquiridos por el artista durante sendas jornadas de compras en las ciudades fronterizas de Tijuana y Tánger. Así, en su visita a cada una de estas poblaciones, se entregó en tan sólo un día a su búsqueda compulsiva por numerosas tiendas y variados establecimientos de los “Black Pussy object des arts” (los elementos esenciales del Black Pussy).
Estos chandeliers se completan con más de 150 expresiones en castellano, interpretaciones de la palabra vagina, escritas en tubos de neón de diferentes colores. La exhibición de esta terminologías es el resultado de una arduo trabajo en el que Rhoades ha rastreado tanto en la literatura como en el lenguaje oral e internet, las palabras utilizadas para denominar los genitales femeninos en varios idiomas.
En su afán por hacer esta especie de inventario de la nomenclatura de la vagina, ha recopilado hasta 7.000 expresiones. De todas ellas, alrededor de 300 son expresiones en castellano y muchas de ellas pueden admirarse en el proyecto que ha creado para el CAC Málaga.
La instalación se completa con una actuación final realizada el día de la inauguración que el propio artista denomina “Pussy Harvest”, en la que hace inventario de nuevos términos gracias a la colaboración de los visitantes, que forman parte activa de la exposición, mientras se ameniza la velada con el cantaor El pollito de California y la degustación de un cóctel entre los asistentes.
Black Pussy
La trilogía comenzó hace tres años con la exposición Meccatuna en la David Zwirner Gallery de Nueva York en 2003. Dicha exposición constaba de tres partes: una serie de esculturas con palabras escritas en neón para referirse a la vagina, la simple idea de llevar un atún vivo a La Meca, y por último, la construcción lenta y tediosa de un enorme cubo con piezas de Lego. La segunda exposición fue My Madinah (In pursuit of my ermitage) en St. Gallen, Suiza en 2004, la cual consistía fundamentalmente en una gigantesca “mezquita” en la que colgaban lámparas de neón con 1724 expresiones o eufemismos para denominar a la vagina. Como complemento de esta gran instalación se publicó 1724 birth of the cunt (impreso con la técnica braille), libro que no sólo conmemoraba el nacimiento de Emmanuel Kant, sino que también celebraba la historia del Pussy (pasado y presente) al incluir un texto de Giafranco Sanguinetti.
El tercer y último capítulo de esta trilogía es The Black Pussy, presentada en dos partes: pública y privada. La versión pública se creó para la galería Hauser & Wirth London en 2005 y la privada tuvo lugar de forma simultánea en la histórica Philippinotown de Los Ángeles. “Básicamente es un salón decimonónico con gente del mundo del arte junto con bebidas, comida, macramé, spukaki, shoegurt y músicos invitados”, explica el artista. The Black Pussy se compone de cinco elementos esenciales: atrapasueños comprados en eBay; sombreros de cowboy tipo beaver-felt de múltiples tallas; pipas de agua egipcias obtenidas de un container incautado; antiguas piedras Gongshi o Rocas del Erudito traídas de China; y una selección de palabras Black Pussy hechas con tubos de neón. “Pero es realmente el carisma de los atrapasueños lo que permite que finalice la escultura y haga los Pussy Harvest [recopilación de términos Pussy durante los eventos artísticos] mejorando así mi vida social” apunta Rhoades.
La ciudad como frontera
Como podría desprenderse del propio título de la instalación, Tijuanatanjierchandelier, Rhoades establece una red de relaciones que se detiene en ciudades que, además de los vínculos que tienen con el artista, ofrecen una clara idea del rol de símbolo fronterizo que muchas ciudades juegan en este mundo definido por los aspectos globales.
Así, el artista dedica su mirada a cuatro ciudades concretas. A la estadounidense de Los Ángeles, lugar en el que reside y produce su obra; a la mexicana Tijuana y la marroquí Tánger; pues a ambos enclaves profesa una gran fascinación y en ellos ha llegado a comprar el material para esta exposición; y finalmente a Málaga, territorio que completa, con su exposición en el Centro, el viaje emprendido por sus creaciones desde el inicio del proceso creativo a su exhibición.
De ahí que el artista, que vive y trabaja en Los Ángeles, asocie la relación de su ciudad de residencia con Tijuana, a la que mantiene Málaga con Tánger. En ambos lugares el artista trabaja observando y consumiendo para crear una paleta de colores y objetos méxico-californiana e hispano-árabe con la que pintar algunas realidades del mundo actual.
Sexo, religión y fetichismo
“La obra de este artista debe entenderse en el contexto conceptual y estético predominante en la corriente artística de la Costa Oeste americana”, detalla Fernando Francés, en sintonía con el trabajo de artistas como Paul McCarthy -cuyo controvertido universo ya estuvo expuesto en el CAC Málaga hasta febrero de 2005- o Mike Kelley, que utilizan la performance y la instalación como principales medios de expresión.
Sus enormes y complejas instalaciones enarbolan, como puede comprobarse en esta nueva exposición del CAC Málaga, una potente combinación de sexo, religión y fetichismo. Así, la exhibición de numerosos y variopintos objetos, recuerdos en la mayoría de los casos, abarca la totalidad del espacio y ofrece la posibilidad de realizar múltiples lecturas de lo que se expone e invitan al espectador a participar de toda su obra.
Como suma de estos propósitos se perfila ante los cinco sentidos del espectador un universo en el que resalta la acumulación, el recargamiento y el interés de su autor por los objetos que inundan nuestra cotidianeidad. A través de esta propuesta, “va lanzando un mensaje que nos enfrenta con realidades de nuestros días como la contaminación multicultural, los estereotipos, el cambio de los significados de los objetos o de su remodificación conceptual y estética”, explica Francés.
A través de la disposición de todo tipo de materiales, objetos encontrados, construidos, adquiridos o coleccionados por él mismo, Rhoades nos plantea una interpretación de su obra a distintos niveles, donde ésta no se concibe nunca como un proceso cerrado ni lineal, sino como una búsqueda que se encuentra en constante evolución. De hecho, el artista no ve la producción de sus últimos años como piezas individuales, sino como una obra única y en permanente transformación, entendiendo el arte como un proceso inacabado y permeable a constantes y nuevas situaciones y acontecimientos.
Jason Rhoades (Newcastle, California, 1965) adquirió su formación en el California of Arts and Crafts, en el San Francisco Art Institute, el el Sknowhegan School of Painting and Sculpture y en la University of California, Los Ángeles. Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas por todo el mundo, y grandes museos como la Tate Modern de Londres o el Guggenheim de Nueva York que poseen obras de Rhoades en sus colecciones.