UN ESTUDIO REALIZADO A 68.055 PACIENTES DE MÁS DE CATORCE AÑOS REVELA QUE SOLO UN 12% DE LA POBLACIÓN PRACTICA DEPORTE
Los expertos consideran a una persona físicamente activa cuando realiza al menos tres sesiones semanales de 30 minutos. Son tantos los datos que avalan los beneficios del ejercicio que la actividad física se debe recetar y receta desde los centros de salud cada día. Y no sólo es bueno para cualquier persona sana; también los pacientes con enfermedades crónicas como bronquitis, hipertensión arterial, diabetes, cáncer, obesidad, osteoporosis o artrosis pueden beneficiarse del ejercicio físico.
Como señala el doctor Ricardo Ortega, coordinador del manual y del Grupo de Actividad Física y Salud (GAFS) de la semFYC, “esta guía viene a cubrir un vacío, ya que la mayoría de los tratados detallan exhaustivamente la administración de fármacos y otras medidas, pero apenas suelen dedicar unas recomendaciones muy generales sobre ejercicio físico”.
A partir de los datos de la Encuesta Nacional de Salud se puede calcular que el 7% de las muertes registradas en el 2003 se debieron a la inactividad física. “Estamos”, advierte el doctor Ortega, “ante el factor de riesgo, asociado a los hábitos de vida actuales, que más impacto tiene sobre la salud por su clara implicación en el desarrollo de numerosas enfermedades. Su prevalencia es superior a la de cualquier otro factor de riesgo como el tabaquismo o el consumo de alcohol”.
El estudio sobre promoción del ejercicio físico se llevó a cabo con datos de 68.055 pacientes de más de 14 años. Los resultados muestran que las mujeres son más sedentarias que los varones y que en cambio los mayores de 74 años (27.2%) son los más activos, seguidos por el grupo de edad de entre 65 y 74 años (26.7%).
La doctora Montserrat Romaguera, responsable del estudio y una de las autoras del libro Prescripción de ejercicio, asegura que lo más llamativo de esta investigación ha sido comprobar que es precisamente la población joven la más sedentaria. “Por este motivo, deberíamos buscar programas que estimulen a este colectivo a tener una vida más activa. Sería necesario llevar a cabo políticas sociales dirigidas a mejorar los horarios laborales, la accesibilidad a las instalaciones deportivas, etc. Estas diferencias de actividad por edades también se explican porque la población mayor cuenta con más tiempo libre, lo que siempre facilita la motivación y la posibilidad de insistirles en los beneficios que va a tener para su salud”.
El sedentarismo en las mujeres se debe, en la mayoría de los casos, a que suelen disponer de menos tiempo libre. “Asumen las tareas domésticas, el cuidado de la familia y, en general, tienden a percibir como algo menos importante la actividad física como un factor a potenciar. El porcentaje de actividad se iguala entre sexos a partir de los 65 años, etapa en la que los hijos ya han abandonado el núcleo familiar o están jubiladas, disponiendo de más tiempo libre”, añade la doctora Romaguera.
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