DISCURSO DEL ALCALDE DE MÁLAGA, FRANCISCO DE LA TORRE PRADOS, EN EL ACTO DE TOMA DE POSESIÓN DE LA NUEVA CORPORACIÓN MUNICIPAL 2007-2011

El hecho de que siete veces antes se haya producido, o de que muchos de los presentes lo hayan protagonizado con anterioridad, no resta un ápice de su trascendental importancia. No por nosotros, los que nos sentamos en estos bancos, gobierno y oposición, sino por los malagueños y malagueñas, verdaderos protagonistas, actores y autores de un proceso de participación democrática, de elección de sus representantes para la Administración de la ciudad. Un proceso que tuvo su verdadero clímax el pasado 27 de mayo y del que hoy oficiamos de modo solemne su acto final y también escribimos la primera página de la nueva legislatura.
Por ello, y en primer lugar, permítanme que empiece agradeciendo y felicitando su ejercicio de voluntad democrática a todos aquellos malagueños y malagueñas que acudieron el día 27 a expresar libremente sus deseos y preferencias.
Un agradecimiento y una felicitación que son para todos, votasen a quién votasen, pues esta casa y esta sala albergan y albergarán siempre la voluntad y las ilusiones de todos los hombres y mujeres de Málaga.
A continuación, quisiera expresar públicamente mi gratitud a los malagueños que el pasado 27 de mayo confiaron de una forma mayoritaria en el equipo que tengo el honor de encabezar. Mi gratitud es infinita y renuevo mi compromiso de trabajar por Málaga estos próximos cuatro años con ilusión renovada, con más fuerza que nunca.
El objetivo de ese esfuerzo, de esa pasión, no puede ser otro que continuar haciendo de Málaga una gran ciudad, avanzando sobre lo ya hecho hasta ahora. Y lo haremos con la máxima cohesión social, que debe ser un principio básico entre nosotros, como lo debe ser también el deseo de gobernar para todos y con la máxima participación de todos los malagueños.

Sabemos donde queremos ir y deseamos consensuar esos objetivos con todos los ciudadanos, los que se han acercado a las urnas y los que no lo han hecho, los que nos han votado y los que lo han hecho a otras formaciones políticas.
Treinta años se cumplieron ayer desde aquel día jubiloso en que España -después de un largo paréntesis- estrenaba libertad; libertad que se consolidó con el primer fruto importante de aquellas elecciones, la Constitución de diciembre de 1978.
Al hilo de este recuerdo surgen dos reflexiones inmediatas. La primera sobre la participación en estas últimas elecciones municipales, que no ha sido precisamente alta. Hemos de esforzarnos todos para que los ciudadanos sigan con interés los asuntos públicos y, para ello, tienen que vernos a los responsables de los gobiernos municipales y, en definitiva, a los que componemos este Ayuntamiento y todos los Ayuntamientos, como personas comprometidas sólo y exclusivamente con el bien común, con el interés general.
Y tienen que vernos como personas abiertas a la participación, cercanas a los ciudadanos y dispuestas a dar no una vez, sino muchas veces, oportunidades de información, de sugerencias, de propuestas, de tal forma que los ciudadanos puedan enriquecer nuestras decisiones y comprobar directamente que la democracia no es sólo votar cada cuatro años, sino también, participar y de esa manera sentirse más interesados en acudir a las urnas.
Tal vez sea exagerado citar a André Glucksman cuando nos alertaba en 2002 del fantasma del nihilismo, pero debemos enfrentarnos a la realidad de un alejamiento mayoritario de la ciudadanía respecto a la práctica política. El desafío está planteado a todos los partidos y todas las opciones de pensamiento, pero sobre todo a los políticos electos, para que con nuestro esfuerzo de dedicación y nuestro ejemplo de ética y buenas prácticas podamos interesar de nuevo al conjunto de la sociedad en la participación política activa.
Por todo ello, el impulso de la Participación será un objetivo básico de esta nueva Corporación, dando renovados bríos a los esfuerzos ya desarrollados para implicar más y más a los malagueños y malagueñas en la gestión de su ciudad y para canalizar y ayudar a sus inquietudes y deseos de colaboración con toda clase de iniciativas de solidaridad. En este sentido, la elaboración del II Plan Municipal de Participación Ciudadana y la redacción de una Carta Municipal de Derechos Ciudadanos me parecen dos herramientas muy importantes para avanzar por este hermoso camino.
La segunda reflexión es cuan poco se ha avanzado en autonomía local a lo largo de casi treinta años de democracia. Los Ayuntamientos y Diputaciones seguimos administrando un porcentaje muy reducido de todos los presupuestos públicos.
Estamos en un doce o trece por ciento, mientras las autonomías superan ampliamente el cuarenta por ciento y el Gobierno Central se sitúa en cifra parecida. Los Ayuntamientos y Diputaciones, que somos una parte tan esencial del Estado como las autonomías y el Gobierno Central tenemos en España una situación de poco peso específico comparado con otros países europeos.
Cabe preguntarse si esta escasa capacidad presupuestaria y por tanto resolutoria de las administraciones locales puede ser una de las causas de la baja participación en las últimas elecciones. Yo no lo descarto y quiero expresar en este acto solemne de constitución de la nueva Corporación mi compromiso de trabajar lealmente por conseguir que los Ayuntamientos tengan más competencias, más capacidad de respuesta y, por tanto, más presupuesto en términos relativos, y de esa manera colaborar para que en las próximas elecciones del 2011 se dé una mayor participación.
Durante los próximos cuatro años nuestra ciudad va a vivir o va a protagonizar momentos de especial trascendencia que serán fechas señaladas en la historia de nuestro progreso como ciudad.
La alta velocidad nos conectará en menos tiempo con toda la España peninsular; nuestro Aeropuerto dispondrá de una terminal ampliada y una segunda pista; el Puerto dispondrá de nuevas terminales para cruceros y los espacios de los muelles 1 y 2 se incorporarán a la ciudad. El Auditorio o Palacio de la Música en la plataforma de San Andrés estará muy avanzado a finales de 2011 y la ciudad contará con el Museo Carmen Thyssen en el Palacio de Villalón y el complejo museístico de Tabacalera estará ya abierto al disfrute de sus visitantes.
El Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico, en cuya definición ambiciosa me gustaría alcanzar el máximo consenso con las administraciones autonómica y central, deben estar abiertos a final de este mandato municipal. El bulevard que se construirá sobre el ferrocarril soterrado – y que unirá así los distritos de Cruz de Humilladero y Carretera de Cádiz y la estación y la Ronda Intermedia con la Ronda Oeste o exterior- deberá ser una realidad al fin de la legislatura, y las líneas uno y dos del Metro deben estar o terminadas o a punto de terminar. El Paseo Marítimo de Poniente debe estar prolongado. Ese cambio a mejor en la zona Oeste de la ciudad, auténticamente fundamental, será bien visible en estos años.
Podría seguir así durante mucho tiempo mencionando lo que tenemos a la vista como avances importantes para nuestra ciudad. Avances que son fruto del trabajo de todas las Administraciones, y donde nuestro Ayuntamiento ha estado siempre liderando, planificando, impulsando, protagonizando (en algunos casos en exclusiva) y siempre colaborando.

Y todo esto hay que complementarlo con una acción constante de mejora de la calidad de vida de los malagueños y malagueñas, dotando a nuestros barrios de más y mejores servicios en instalaciones deportivas, en instalaciones culturales y en centros sociales. Los aparcamientos en número creciente seguirán sembrando la geografía de la ciudad y una red de carriles bici irá tomando cuerpo en nuestras calles y avenidas. Seguirá la rehabilitación y recuperación del Centro Histórico y se impulsara vigorosamente la mejora general de todos y cada uno de los Distritos.
Málaga es una gran ciudad y con todos estos avances lo será más aún. Y necesariamente tiene que ser capaz de dar respuesta a varios desafíos: el primero el de la movilidad.
Cada vez son más los ciudadanos que se desplazan dentro de Málaga o en su área metropolitana por motivos de trabajo, de estudio o de ocio y hemos de crear y mantener potentes sistemas de transporte público que frenen de manera importante el crecimiento del tráfico que durante estos años ha mostrado Málaga y su área metropolitana.
Seguirá, por tanto, la modernización de la EMT y nuestra apuesta por la red de Metro, complementado todo ello por un servicio de bicicletas cuyo uso gratuito complemente la red de transporte público. La bicicleta se verá potenciada no sólo en este uso complementario, sino como un verdadero medio de transporte urbano, limpio y seguro, gracias a la primera hornada de los nuevos carriles bici, que a lo largo de 45 kilómetros facilitarán el uso de las bicicletas en la ciudad.
El segundo desafío es el de la sostenibilidad. No se trata sólo de mantener la ciudad más limpia y cuidar mejor aún los parques y jardines. No se trata sólo de continuar reforestando nuestros montes y avanzar en el tratamiento de las aguas residuales para lograr su reutilización. No se trata sólo de reducir la generación de residuos sólidos y fomentar su reutilización y reciclaje.
Todos esos objetivos son necesarios, pero no bastan, Ahora debemos también colaborar de manera decisiva en el freno del cambio climático. El Ayuntamiento debe liderar a la ciudad en el ahorro energético y debe, asimismo, crear una red potente de plantas fotovoltaicas que ayuden a la producción de energía alternativa.
La humanidad se juega mucho en la consecución de los objetivos de Kioto y en plantear y conseguir objetivos más ambiciosos aún en el futuro. Puede parecer que el esfuerzo realizado por un Ayuntamiento no representa una mejora sustancial, pero si cada Ayuntamientos de todos los municipios españoles, europeos, del planeta, trabajan en esta línea y trasladan esta inquietud también a cada ciudadano, habremos dado entre todos un paso de gigante para corregir la tendencia creciente a la contaminación ambiental.
El tercer desafío es el de la inclusión social. No podemos permanecer insensibles cuando las diferencias de renta, y por tanto de nivel y de calidad de vida, son tan grandes. No podemos permanecer insensibles si hay mayores que no tienen residencias ni centros de día a su disposición y que carecen incluso de la asistencia domiciliaria mínima.
No podemos permanecer insensibles si hay familias que no se preocupan por el absentismo escolar de sus hijos. No podemos permanecer insensibles si la droga sigue despojando de la libertad y condenando a la esclavitud a niños, jóvenes o mayores.
No podemos permanecer insensibles si la sociedad carece de valores en la convivencia que subrayen la importancia de la paz, la no violencia, el respeto a los derechos humanos y, como consecuencia, se producen situaciones de maltrato del fuerte sobre el débil, sea el débil una mujer, sea el débil un niño o niña. No podemos permanecer insensibles si en Málaga hay familias angustiadas por la dificultad de acceder a una vivienda o la dificultad de encontrar un empleo.
No podemos permanecer insensibles si no conseguimos integrar plenamente a las personas con discapacidad para que haya igualdad de oportunidades en la movilidad, en el empleo, o en la información. No podemos permanecer insensibles si a Málaga acuden ciudadanos de otros países que buscan en nuestro horizonte una luz de esperanza y de ilusión y no encuentran el apoyo o la acogida que requieren.
Y no podemos permanecer insensibles si la igualdad que consagra el artículo 14º de nuestra Constitución, no es una realidad total en la vida práctica de cada día.
Por todo ello, en los próximos cuatro años nuestro Ayuntamiento trabajará con la máxima intensidad posible para construir viviendas de protección oficial; para crear una red de guarderías y una red de centros de día de mayores; para extender aún más
la asistencia a domicilio; para construir un centro de atención integral a las mujeres victimas de la violencia; para que Málaga sea una ciudad sin barreras en todos los sentidos; y para ampliar los programas que fomentan el empleo.
Y esto último nos lleva al cuarto desafío: conseguir una ciudad más potente económicamente hablando, más rica en su globalidad y con más riqueza también para cada uno de sus habitantes y, para ello, el instrumento clave es la formación. Una sociedad preparada y formada en la que los ciudadanos dominen perfectamente sus oficios, sus profesiones, se mantengan al día y en vanguardia, apliquen las nuevas tecnologías y sepan idiomas, una ciudad capaz de ser competitiva y de ofrecer a sus ciudadanos un mejor nivel de remuneración y, por tanto, también de calidad de vida. Una ciudad impregnada por el espíritu emprendedor, por la innovación y el desarrollo. El margen de actuación que un Ayuntamiento pueda tener en estas materias es escaso, pero lo utilizaremos plenamente, mediante el Área de Educación o a través del Instituto Municipal de Formación y Empleo y de Promálaga.
El quinto desafío es situar a Málaga en la vanguardia de la modernización y, por ello, vamos a colaborar, desde el Ayuntamiento, con la creación de una delegación específica en nuevas tecnologías y dentro de ellas en tecnologías de la comunicación Apoyándonos en nuestra Universidad, institución con la que mantenemos y mantendremos las mejores relaciones de colaboración; en el Parque Tecnológico, del que somos socios; en el Club Málaga Valley e-27, del que hemos sido impulsores; y, sobre todo, en el espíritu de renovación y modernización que impregna toda nuestra ciudad conseguiremos hacer de Málaga una ciudad referencia dentro de Europa y a nivel mundial en este tipo de tecnologías.
La proyección europea e internacional de Málaga se incrementará en los próximos años con los programas de cooperación al desarrollo con ciudades de África, de América Latina y de Asia y fortaleceremos los lazos existentes con ciudades de Marruecos y distintas ciudades europeas. Una especial atención al Mediterráneo estará presente en la tarea municipal.
Dentro de esa proyección europea e internacional tendrá un especial relieve la candidatura de Málaga a la Capitalidad Cultural Europea del 2016. Los años 2007 a 2011 serán decisivos en el fortalecimiento de nuestra candidatura y en la preparación de los proyectos que presentaremos a la Comisión que ha de elegir la ciudad española que tenga el alto honor de ser Capitalidad Cultural.
Aspiramos con todo fundamento a ganar en esa limpia competición con otras ciudades españolas pero, en cualquier caso, cada día que pasa es un día que ganamos, porque la ciudad se va fortaleciendo en su equipamiento y oferta cultural y seguirá en esa línea ascendente. En estos años cuidaremos con especial atención el fortalecimiento de la imagen de Málaga, atrayendo acontecimientos culturales y deportivos, situando a Málaga siempre en vanguardia de esas actividades.
Cumpliremos nuestros compromisos electorales y estaremos así presentes en las demandas y aspiraciones de cada distrito y cada barrio de nuestra querida ciudad de Málaga. Muchas veces se habla de modelos de ciudad, de centro versus periferia, de una o varias centralidades.
En realidad, son los flujos sociales diversos, el dinamismo de la propia ciudad, lo que va determinando su mundo cambiante.

Los gestores municipales tratamos de ordenar y ayudar a desarrollar esos flujos y más que predicar una fe propia, una idea indiscutible y excluyente, debemos estar abiertos a aprender de los ciudadanos y de la propia ciudad y a saber interpretar sus necesidades futuras y a responder a sus demandas actuales. Pero sin maximalismos, sin creernos en posesión de la verdad. Releamos a Voltaire en su Tratado de la Tolerancia: “Cuantos menos dogmas, menos disputas, menos desgracias”.
Ni que decir tiene que una herramienta fundamental en ese encauzamiento, en la regulación de esos flujos, será el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, que tramitaremos para alcanzar la aprobación definitiva tan pronto como sea posible. Aplicando la nefasta teoría de los dogmas, habrá quien hable de Plan General de ricos y de pobres, de especuladores y de ciudadanos. Nada más falaz. Sin un Plan General rápido y dinámico no se podrá conseguir el 40% de suelo previsto para viviendas de protección oficial. Y este es sólo un ejemplo directo de hasta que punto es importante contar con la nueva herramienta reguladora del desarrollo urbano malagueño.
Siempre estaremos abiertos a la leal colaboración institucional con el Gobierno Central y la Junta de Andalucía para sacar adelante los mejores proyectos a los que nuestra ciudad pueda aspirar. Seguiremos fortaleciendo el estudio y el debate dentro de la Fundación Ciedes, donde la planificación de la estrategia de la ciudad para los próximos años ha sido analizada y definida con el consenso ciudadano.
Seguiremos ofreciendo nuestra voluntad de pacto institucional para impulsar proyectos que deben tener el máximo consenso e impulso político y ser objeto de la mínima confrontación. Así se hará en la solución al río Guadalmedina, esa herida antigua que rompe la ciudad y que debemos convertir entre todos en un elemento de unión y de integración urbana.
Y lo mismo queremos hacer en materia de política de vivienda de protección oficial y en los proyectos relativos a la movilidad.
Esta voluntad de pacto queremos extenderla también a los grandes proyectos culturales: Museo de Bellas Artes y Museo Arqueológico.
El equipo de gobierno impulsará todas las líneas de compromiso que hemos expuesto en la reciente campaña electoral: la Málaga de los ciudadanos, la Málaga sostenible, la Málaga productiva y la Málaga con su imagen reforzada y prestigiada.
Lo haremos con las manos tendidas a los grupos de la oposición en la búsqueda de un consenso, pero teniendo claro que nuestra responsabilidad es impulsar los proyectos de la ciudad y el papel de la oposición es controlar al equipo de gobierno y exigirle siempre eficacia y dedicación.
El juego limpio, la política de juego limpio será siempre el terreno en que debe desarrollarse esa tarea de gobierno y de oposición. En ese terreno estará siempre el equipo de gobierno; jamás en el de la mentira o la difamación. Así lo vemos, así lo deseamos y así lo subrayamos. Y sólo así pueden entenderlo los ciudadanos, de los que recibimos un mandato de representación: un mandato de trabajo, de servicio público.
Concluyo ya. Max Weber nos dio, en una legendaria conferencia, una visión de la vocación política que comparto plenamente, al afirmar que ésta “significa horadar lenta y profundamente unas tablas duras con pasión y distanciamiento”. Y añadía: “Es completamente cierto, y toda la experiencia histórica lo confirma, que no se conseguiría lo posible si en el mundo no se hubiera recurrido a lo imposible una y otra vez”.
Por eso quiero, en este acto solemne que marca el comienzo de la VIII Corporación democrática de Málaga, dejar claro ante todos los presentes y todos los malagueños mi absoluto compromiso de trabajo y pasión respecto a mi ciudad. Compromiso y pasión que estoy seguro marcarán la acción de todos mis compañeros y del equipo de gobierno. Con pasión y con esfuerzo, con profundidad y constancia, conseguiremos para Málaga lo posible y lo imposible.

Muchas gracias y ¡Viva Málaga!

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