EL CONCEJAL DE URBANISMO DEL CONSISTORIO MALAGUEÑO PROPONE DECLARAR EL INTERÉS PÚBLICO DEL SOTERRAMIENTO DEL FERROCARRIL EN MÁLAGA Y ACORDAR SU FINANCIACIÓN CON FONDOS DEL PATRIMONIO MUNICIPAL DE SUELO
Casero ha explicado que el Avance de la Revisión del Plan General actual proyecta una actuación urbanística ambiciosa, que se puede y se debe calificar de histórica. Plantea la recuperación integral del espacio urbano del entorno del corredor ferroviario, incrementando además sustancialmente el suelo dotacional para los barrios colindantes.
La moción se acompaña de la descripción de las actuaciones previstas en este ámbito que se sintetiza en el informe sobre el soterramiento del ferrocarril elaborado el pasado 9 de junio por la Oficina del Plan. También se acompaña de un informe de la Asesoría Jurídica del pasado 12 de junio de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Obras e Infraestructuras sobre las inversiones en el proyecto de soterramiento de las vías del ferrocarril (AVE) en Málaga. Este informe, sobre la base de la exposición de motivos de la LOUA, el informe urbanístico emitido por la Oficina del Plan y el Convenio de colaboración, concluye que “las obras previstas del proyecto de soterramiento de la vía del AVE que, a su vez, permite las obras de rehabilitación y mejora de esa zona de la ciudad que están previstas en la rehabilitación del planeamiento, es un supuesto perfectamente encuadrable” en el destino previsto en el artículo 75 de la LOUA como posible destino de los ingresos derivados del Patrimonio Municipal de Suelo (PMS).
Asimismo, se aporta informe de la Intervención General Municipal sobre el límite cuantitativo de los ingresos que pueden aplicarse a estos destinos.
Casero ha recordado que el trazado de las líneas de ferrocarril en Málaga en 1861 impactó en el desarrollo urbano de la ciudad. De un lado, porque se convirtió en elemento inductor de su crecimiento (almacenes, pequeñas industrias y viviendas); de otro, porque diferenció dos unidades, al norte y al sur de la vía. Estos hechos fueron trascendentes en el urbanismo de la ciudad y así al menos se afirma en sus Planes Generales Urbanos.
Si bien la propuesta del Plan General de 1983 se circunscribía a las propiedades ferroviarias y dejaba sin tratar los viejos límites derivados del trazado ferroviario, ya se sostenía que su localización a su paso por Málaga “pudo haber condicionado todas las propuestas de racionalidad viaria en el futuro, provocando un cierto dislocamiento de los ejes territoriales o impidiendo su transformación racional”.
Los estudios y trabajos preliminares al Plan General de 1997, continúa diciendo la moción, fueron más concretos en el tratamiento del trazado del ferrocarril. Bajo el título “La responsabilidad histórica de un Plan General en tiempos del AVE”, la memoria de 1994 sostenía lo siguiente: Hay sin embargo muchas otras actuaciones en suelo urbano que significan una nueva mirada sobre viejos lugares de la ciudad; a veces ambiciosa y apuntando al largo plazo, como es el caso de la reforma ferroviaria: nos ha parecido que la propuesta en este ámbito no podía limitarse a lo que razonablemente puede ejecutarse en 8 ó 10 años; hay, además que mirar al largo plazo y no dejarse así encerrar en estudios coste-beneficios de corto alcance y desde el interés ferroviario”. Más adelante se señalaba que “el entorno del ferrocarril configura una ciudad ineficiente y mal ordenada, unos espacios traseros precisamente allá donde las tecnologías modernas prometen dejar su marca. Parece en consecuencia oportuno reclamar para el ambiente físico circundante una mejora y un aprovechamiento social extensivo de las plusvalías derivadas de la altísima inversión en la modernización de la infraestructura del transporte”.
En consecuencia, explica Casero, el Plan de 1997 propuso el hundimiento de la traza ferroviaria para posibilitar su cobertura y la construcción de un nuevo acceso a Málaga, así como la construcción de numerosos pasos norte-sur sobre el tren dando continuidad a las vías importantes de la ciudad. Esta determinación culminó en abril de 1998 con la aprobación definitiva del Plan especial de RENFE, la decisión de integrar el AVE en Málaga, y su concreción en un posterior convenio de colaboración.
La exposición sexta del referido convenio, al referirse a las actuaciones propuestas recoge que “el Ayuntamiento de Málaga considera…que la solución que supone el soterramiento total…significaría la mejor opción de integración del ferrocarril en la ciudad, permitiendo liberar además el corredor urbano actualmente ocupado por el ferrocarril”. Además, esta solución hace posible “la permeabilización del actual trazado y la realización de una operación urbanística que permitiría nuevos espacios ciudadanos y zonas verdes” (exposición octava del convenio).