EL PACIENTE CON MIGRAÑA PIERDE HASTA 10 DÍAS DE TRABAJO AL AÑO POR CULPA DEL DOLOR DE CABEZA
De este modo, señala Elena Ruiz de la Torre, presidenta de la Asociación Española de Pacientes con Cefalea (AEPAC), transcurre un día de crisis en la vida de un paciente con dolor de cabeza.
De hecho, los expertos estiman que este trastorno, altamente incapacitante para quien lo sufre, ocasiona la pérdida de hasta diez días al año, con sus correspondientes repercusiones en la esfera familiar, social y laboral del afectado.
Además, el paciente vive esta situación desde la desesperación por su propia incapacidad y la falta de comprensión de su entorno más próximo. Sin embargo, el auténtico conflicto radica en el ámbito laboral, donde el grado de incomprensión es muy elevado.
“Desgraciadamente, el término dolor de cabeza va asociado a una excusa para dejar de hacer algo, cuando en realidad, se trata de una enfermedad crónica que nos acompañará a lo largo de toda nuestra vida”, subraya Elena Ruiz de la Torre, “Sin embargo, hay gente que prefiere no profundizar y maltratar a los pacientes con el chiste fácil”.
En términos económicos, se estima que, en España, este trastorno provoca la pérdida de casi 20 millones de jornadas laborales, lo que se traduce en unos 2.000 millones de euros.
Sin embargo, el auténtico problema de fondo reside en que el esfuerzo que a largo plazo se realiza para soportar una cefalea crónica puede además predisponer al afectado a padecer otras enfermedades.
De esta manera, la depresión es tres veces más común en pacientes con migraña o cefaleas graves que en individuos sanos”, explica el doctor José Miguel Láinez, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico de Valencia y presidente de la Federación Europea de Cefaleas.
Aprender a conocerse
El mejor camino para la prevención es aprender a conocerse y descubrir qué factores actúan como principales desencadenantes ante nuevas crisis. En este sentido, el estrés actúa en las grandes urbes como un agente desencadenante de peso y, por lo tanto, conviene vigilar un ritmo de vida agitado y, sobre todo, manejar la vida lo más adaptada posible a la cabeza.
Pero por encima de todo, “Un paciente bien informado, es un paciente más exigente”, resalta la presidenta de AEPAC. La información sitúa al paciente en una posición de ventaja frente a la ignorancia de no saber ante qué se enfrenta y cómo mejorar significativamente su calidad de vida.
Esta situación les conduce directamente a la automedicación, ya sea tomando un fármaco recomendado por el médico en otra ocasión o siguiendo el consejo de algún conocido para calmar el dolor.
“El mayor riesgo del migrañoso es la cronificación, lo que ocurre entre un 15 y 20% de los casos”, puntualiza el doctor Láinez. De hecho, se estima que el 75% de afectados se consideran desinformados en cuanto al origen y consecuencias de esta enfermedad. Y casi la cuarta parte de esta población no sabe si tener dolores de cabeza puede depender de “la constitución biológica de las personas”.
Por ello, desde la AEPAC se cuida especialmente este aspecto, favoreciendo la demanda informativa y formativa de los afectados desde diversos canales puestos a su disposición. La línea de atención telefónica (902 88 50 50) atiende diariamente consultas de afectados por este trastorno que, envueltos en un clima de incertidumbre, buscan mayoritariamente una voz amiga con la que compartir sus experiencias y que les ayude a disminuir la sensación de soledad e incomprensión.
Además, ante la creciente demanda, la web de la Asociación (www.aepac.es), ofrece, a través de su Foro, un punto de encuentro virtual entre afectados a nivel nacional que deseen expresar sus experiencias y compartir consejos con otros miembros. “Mediante este canal queremos dar la oportunidad a todos los pacientes de poderse comunicar con la Asociación a cualquier hora del día o de la noche, sin poner límite a su necesidad de ser escuchado y atendido”, continúa Elena Ruiz de la Torre.
Además, esta nueva apuesta supone una excelente alternativa para muchos pacientes que, por timidez, no se aventuran a llamar al teléfono de AEPAC.
