ATTIC LIGHTS
Y ahora me digo yo: ¿de dónde sale esta barbaridad melódica y guitarrera llamada Attic Lights? Ahora debutan con su álbum Friday Night Lights (2008), pero miroteando por ahí descubro que llevan desde 2006 sacando singles y EPs. También leo que en Attic Lights ha metido mano el batería Francis MacDonald, el Hal Blaine indie (ex BMX Bandits, ex Teenage Fanclub, ha tocado con Belle & Sebastian, Camera Obscura, The Pastels, Alex Chilton, Michael Shelley…). Pongo su curriculum para que veáis de dónde viene el tema. Muchas cosas se explican, pero el grupo no es él, son cinco chavales con muchísimo talento.
LIONS CONSTELLATIONS
Hablar de The Lions Constellation es hablar de shoegaze con cierto aire soul-psicodélico.
Ahora los hermanos RJ Sinclair (Tokyo Sex Destruction, It’s Not Not) y Graham (residente Sala [2] Apolo) acaban de estrenarse en larga duración al frente de esta banda que comparten con P. Arthur y J. Robert. El disco se titula “Flashing Light” e incluye un total de 11 temas, entre los que recuperan algunos de su maqueta.
COPILOTO
Javier Almazán, oscense afincado en Zaragoza, acaba de publicar su segundo trabajo, “Un segundo luminoso” (Grabaciones en el Mar, 09). Luminoso es de sobras, al igual que plagado de guiños a bandas como Tachenko, La Habitación Roja, Carrots y buena parte de la escudería de Grabaciones en el Mar, casa, en otros tiempos, de esas bandas.
BIG CITY
Coincidiendo con los primeros diez años de carrera de la banda, los aragoneses Big City publicarán su tercer larga duración “Celebrate It All”, de la mano del sello discográfico Naked Man Recordings/Eureka justo después del verano. El disco se ha grabado en Madrid y masterizado en Estados Unidos
El quinteto había publicado anteriormente los álbumes “A Spring Of Summers” (03) y “Call An Ambulance”, además del Ep “Ex-Snowman” (07). Por otro lado, desde el 17 de julio estará disponible el single de adelanto en vinilo (también disponible en descarga digital) de “Celebrate It All” con las canciones “The Smiths” y “Finland”.
NICK GARRIE
La historia de Nick Garrie está llena de altibajos, que se iniciaron con el gran problema que tuvo en el inicio de su carrera, en 1969, cuando con veinte años grabó en París el disco que iba a ser su lanzamiento como gran estrella, The nightmare of J.B Stanislas, un vinilo lleno de melodías cautivadoras, editado en DiscAZ con medios a tutiplen – contó con una orquesta de 56 músicos, que no acababa de convencer a Eddie, más amante del acústico, y el productor Eddie Vartan, hermano de Sylvie Vartan y profesional de renombre en aquellos momentos – y que la mala fortuna malogró al suicidarse Lucien Morisse, presidente de DiscAz e impulsor del proyecto, a los pocos días de su lanzamiento, que de otra forma habría competido con la canción del momento que fue Bridge Over troubled Water, de Simon y Garfunkel.
El golpe fue tal que ni el disco se distribuyó como se pretendía ni Nick Garrie llegó a lo alto de las listas, que hubiera sido bastante fácil con la buena factura de las canciones que contenía.
Con este panorama, su carrera se truncó y durante años abandonó la música como profesional, aunque como posteriormente se ha visto, el arte de la composición siempre le ha acompañado. Pero no todo es tan negro como parece en estas líneas. Su primer disco se convirtió en objeto de culto, aupado por numerosos músicos y críticos que veían en él una calidad que merecía un puesto en la historia mejor que el que hasta ahora había tenido.
En 1976 conoce a Francis Lai, ganador de un oscar por Love Story, y colabora en el álbum, “Un Instant de Vie”, lo que hace que se anime a retomar su carrera musical, en esta ocasión como Nick Hamilton, con algunos exitos y una gira con Leonard Cohen por nuestro país, editando Suitcase Man con parte de la banda de Cat Stevens, que llegó a lo alto de las listas españolas con Back to 1930. Elefant Records, siempre dispuestos a hacer justicia, reeditará su primer disco durante el 2009.
LADYBUG TRANSISTOR
Vienen desde Nueva York. Mas exactamente desde Brooklyn. Los últimos 5 años les hemos visto evolucionar y crecer musicalmente y también numéricamente, pasando de ser un trío a ser una mini orquesta de 6 músicos ( cada uno de ellos compagina al menos dos instrumentos sobre el escenario: guitarra y trompeta, bajo y violín, teclados y melódica… )
La actual formación se consolida en 1.997 después de la edición de su disco Beverley Atonale, su primer larga duración para el prestigioso sello Merge. Dos años después The Albemarle Sound era editado para pasar a ser la gran sensación pop en todo el mundo, desde los críticos ingleses “rendidos a sus pies” que enseguida lo tildan como el gran último disco pop del siglo hasta un gran numero de fans en Japón, Suecia y España por destacar algunos países.
Con The Albemarle Sound estuvieron de gira por la península llegando a actuar en el Teatro Central de Sevilla y barriendo del escenario a Black Box recorder que nada pudieron hacer después de los exquisitos 45 minutos que se marcaron Ladybug.
Ahora vienen de gira con su nuevo disco ARGYLE HEIR, album que como viene siendo habitual grabaron ellos mismos en su estudio casero de Marlborough Farms. Nos presentan 14 nuevas canciones que ahondan mas en la búsqueda de su propio estilo. Siguiendo la estela de pop preciosista de Albemarle Sound, con ligeros arreglos jazzies aquí y vientos y cuerdas con aires folk allá.
Si The Albemarle Sound te gusto Argyle Heir te enganchara por la vena. El talento de sus 4 compositores habituales se encuentra en la cima de la exquisitez y además es un grupo que siempre suenan bien en directo ya sea en un teatro que en una pequeña sala. Su nueva gira esta preparada para cautivar a mas y mas fans.
Lejos de la perezosas comparaciones con Belle & Sebastian, THE LADYBUG TRANSISTOR confirman su lenguaje propio ( mucho mas alegre y sincero que el de los escoceses por ejemplo ), partiendo de su amor por The Kinks, Free Design, Margo Guryan…. y demás perlas creadoras de su propio universo.
EUGENE MCGUINNESS
Con un estilo algo alejado de los clásicos grupos indies, llega hasta nuestros oídos el sonido del joven británico de 23 años Eugene McGuinness.
McGuinness, es capaz de crear mundos musicales que contradicen la propia juventud del autor, y lo mejor de todo es que consigue superar sus influencias para crear algo novedoso y próximo al mismo tiempo.
Un álbum bastante alegre y entretenido, que nos ofrece un buen elenco de ritmos con un ligero toque de elegancia.
Robert Abella es catalán, ejerce de profesor y, como yo, anda por los 40. Esto significa que tuvimos oportunidad de ver a grupos como los Who, Jam y Lambrettas en su época de máximo apogeo a todas horas por televisión, en programas como Aplauso, Musical Express o Popgrama, y escuchar sus canciones en cualquier emisora de radio en cualquier momento.
Todo tipo de facilidades en una época en la que conseguir prensa musical extranjera o discos de importación era tarea de titanes y, aún así, nos las arreglábamos para estar al día de todo lo que se cocía en el mundo exterior. Ahora, Robert acaba de publicar ‘Historia de un renacer.
Revival mod 1974-88′, un estudio sobre el fenómeno del revival del movimiento mod que surgió paralelo al punk y luchó contra viento y marea contra la cantidad de tendencias musicales que surgieron en la efervescente Inglaterra de finales de los 70.
PREGUNTA: Es curioso. En los 80 por la calle veías parkas, yo iba al Instituto con tupé y chupa de cuero, se veían modernos, punks, jevis… Ahora está todo como más homogeneizado y casi todos los adolescentes van vestidos igual. Yo creo que antes los jóvenes tenían más cultura musical aunque tuvieran menos medios para acceder a ella. ¿No sería más lógico que con internet y todo lo que ofrece ahora la tecnología se viera más variedad de tribus urbanas por la calle?
RESPUESTA: Creo que todo aquello de las tribus urbanas de los 80 es mejor dejarlo en el pasado por la estúpida violencia callejera que conllevaba. El movimiento mod me sedujo porque no era una tribu, sino una subcultura dinamizada por individualistas. En la Sénia sólo estaba yo y nunca necesité a nadie más, por lo que creo que mods siempre habrá. Pocos, pero eternos.
P:¿Vas a ir a alguno de los conciertos que viene a hacer Paul Weller o ya no eres fan?
R: Antes iría a ver a Arctic Monkeys o Bloc Party que a Paul Weller o a los Who. Siempre pensé que a medida que me hiciera mayor mis gustos musicales irían madurando, pero no ha sido así. Continúo necesitando caña. De todos modos, te diré que a Weller es al único veterano que respeto de veras, porque siempre ha sido fiel a sí mismo. Cuando tenía 20 años, les recriminaba a los Who que tocaran ‘My generation’ y, con los 30 bien cumplidos, ver a Roger Daltrey cantando aquello de “quisiera morir antes de llegar a viejo”, era —y ahora aún lo es más— patético.
Weller siempre ha tocado las últimas canciones que ha compuesto y nunca se ha mostrado nostálgico con su pasado. A veces ha podido corresponder a la nostalgia de sus seguidores, pero él siempre intenta disfrutar y hacer disfrutar de su presente, no de su pasado. ‘Heliocentric’ fue su último disco innovador, a partir de entonces se ha creído con el derecho de ser un ‘Modern Classic’ y hacer lo que le dé la gana… ¡con todo el derecho del mundo! Su último disco es demasiado maduro para mí. Tal vez me guste cuando sea más viejo.
P: ¿Y qué opinas de toda la movida tan desagradable que ha habido en la prensa inglesa entre Paul Weller y sus antiguos compañeros de los Jam, el prohibirles usar el nombre del grupo y que estén girando como From The Jam y las descalificaciones personales que se han cruzado?
Los Jam.
R: Lo que están haciendo Foxton y Buckler con From The Jam es una demostración de inutilidad musical. Con 52 años están tocando lo que a sus 20 años. Es penoso ver que no lo han superado.
Esto de las reuniones es muy poco estético. Y más aún cuando se reúnen unos viejos para tocar canciones 100% teenagers, como lo es la música de los Jam. The Jam no llegaron a madurar, su música fue siempre juvenil. No me imagino a Weller tocando ‘In the city’.
P: En el libro hablas de infinidad de grupos que surgieron a través del revival mod de finales de los 70, pero son los Jam los que tienen varios capítulos dedicados exclusivamente a su carrera. ¿Es porque consideras que ellos fueron el catalizador de todo el resurgir del movimiento o porque fueron de los más conocidos de toda la escena mod en España?
R: The Who fueron decisivos para impulsar el renacer del movimiento mod con dos hechos puntuales: el disco ‘Quadrophenia’ y la película basada en dicho disco. The Jam, con su trayectoria, evolución y éxito marcaron el día a día del nuevo movimiento mod. The Who provocaron el cuándo y Paul Weller el cómo. Sin esos Jam tan influenciados por el punk, el revival mod hubiese sido una mera imitación de los 60 y, en cambio, fue una manifestación moderna, actual y adecuada a su tiempo.
The Jam y luego Style Council fueron los únicos grupos de órbita mod que fueron omnipresentes en la prensa de aquellos días.
P: Es muy interesante ver cómo en tu libro vas derivando el movimiento de revival mod hasta conectarlo con el brit pop de los primeros 90.
¿Consideras que aquello fue una evolución o simplemente era otro revivial mod con el nombre cambiado para intentar vender una etiqueta nueva con algo que de haberse clasificado como revival del revival mod habría quedado como algo rancio?
R: Los jóvenes con ganas de innovar siempre suelen romper con la generación inmediatamente anterior. Como inventar es cosa de genios, se suele recurrir a algo lo suficientemente remoto en el tiempo como para parecer original a sus contemporáneos. A principios de los 90, coincidieron los que se basaban en los 60, como Oasis, con los que querían recuperar el ímpetu de la New Wave, como Blur. En cuanto a las etiquetas, eso son estrategias comerciales que suelen inventar los periodistas. De todos modos, brit pop suena genial, en cambio ‘Revival Mod’ suena a fracaso comercial.