El tejido adiposo cuenta con la mayor concentración de células madre del cuerpo, presentando una concentración 500 veces superior a la de la médula ósea, por ejemplo. Esto unido a la fácil accesibilidad del tejido, la pequeña cantidad que se necesita (unos 50 ml) y la ausencia de problemas éticos y/o inmunológicos, ha abierto una nueva posibilidad terapéutica gracias, además, a su alta capacidad regeneradora.
El Dr. Jorge Planas, cirujano plástico y director médico de Clínica Plana, ha expuesto en el marco del IX Congreso de la Soc. Española de Medicina Antienvejecimiento que se viene celebrando en Málaga, las posibilidades futuras que abre esta nueva técnica para los tratamientos regenerativos. Así, ha explicado que estas células madre se consiguen fácilmente mediante una lipoaspiración donde el cirujano recoge una pequeña cantidad de grasa (una microjeringa de 50 cc es suficiente) que posteriormente se transporta hasta el laboratorio donde se procesa y somete a un control de calidad para, por último, crioconservarla a una temperatura de -196º hasta su posible utilización, en cuyo caso serán enviadas al centro hospitalario o profesional médico cualificado.
“Desde hace años, las investigaciones en medicina regenerativa están enfocadas hacia el potencial de las células madre para regenerar tejidos y curar enfermedades. Un 1% de la población que nace en Europa conserva ya el cordón umbilical por ser la fuente más importante de células madre pero para quien no tiene esta posibilidad, desde septiembre de este año, puede conservar sus células madre extraídas de la grasa de la liposucción”, explica el Dr. Planas, promotor además de la idea.
Aplicaciones clínicas
El tejido adiposo es una fuente óptima de células madre con la posibilidad de diferenciarlas después en varias líneas celulares (tejido adiposo, óseo, cartilaginoso, muscular, neuronal y pancreático), con lo que cuenta con una capacidad regenerativa amplia e idónea.
La medicina regenerativa utilizando células madre ya se ha realizado con éxito en diferentes ensayos de aplicaciones clínicas como en la incontinencia urinaria en hombres sometidos a prostatectomía y en la regeneración de tejido cardíaco después de infarto.
“Todos estos resultados y otras muchas investigaciones, como llegar a conseguir un órgano determinado con la forma deseada, están todavía en fase de laboratorio. Si me preguntan para qué sirve ahora mismo tener almacenadas células madre de uno mismo, respondería que para poco; pero en un futuro muy próximo servirá de mucho. Estamos en la época de la medicina preventiva y en breve entraremos en la época de la medicina regenerativa”, concluyó el cirujano Jorge Planas.