Adiós a Luis Torres Hiruela, uno de los últimos maestros sastres de Málaga
El artesano de la aguja, referente del buen vestir durante décadas en el casco histórico, falleció el pasado 14 de mayo de 2026 a los 78 años. Con él se cierra una era de la sastrería a medida tradicional en la provincia.
Adiós a Luis Torres Hiruela, uno de los últimos maestros sastres de Málaga
Málaga, 1948 — 14 de mayo de 2026
El artesano de la aguja, referente del buen vestir durante décadas en el casco histórico, falleció el pasado 14 de mayo de 2026 a los 78 años. Con él se cierra una era de la sastrería a medida tradicional en la provincia.
Málaga ha perdido a uno de los grandes referentes de su artesanía. El pasado 14 de mayo de 2026, a los 78 años, falleció Luis Torres Hiruela, maestro sastre de la «vieja escuela» que dedicó su vida a vestir con elegancia a generaciones de malagueños desde su sastrería del centro histórico. Su desaparición deja un vacío difícil de llenar y marca, según quienes conocieron su oficio, el fin de una época para la confección a medida en la ciudad.
Su historia es también la de una saga familiar ligada al arte de la aguja. Torres Hiruela se formó junto a su maestro y tío, Ángel Torres Sánchez, descendiente de una familia noble de Linares que se instaló en Málaga a principios del siglo XX. Fue Ángel Torres quien, recién terminada la Guerra Civil, inauguró la primera sastrería del linaje en la céntrica calle Esparteros, en pleno corazón histórico de la ciudad.
A la muerte de su maestro, Luis tomó el testigo y mantuvo viva la tradición durante varias décadas, consolidándose como un auténtico referente de la elegancia. Trabajaba siempre con los mejores géneros, muchos de ellos traídos desde Inglaterra, y se especializó en los trajes de ceremonia. Era, sobre todo, un maestro del chaqué para novios e invitados, prenda en la que volcaba toda su perfección, su esfuerzo y su amor por la sastrería.
«Guardarán en sus corazones —y en cada uno de sus trajes— un pedacito de su elegancia»
Por sus manos pasaron personajes ilustres de Málaga y del resto del país, así como numerosos invitados a ceremonias oficiales. Su forma de trabajar resumía los pilares de un oficio que la moda industrial ha ido arrinconando: la confección enteramente artesanal —diseñar, cortar y coser a mano cada pieza adaptándola a la fisonomía del cliente—, una cuidadosa selección de tejidos y el riguroso proceso de pruebas propio de la sastrería clásica.
Pero quienes le trataron no recuerdan únicamente al sastre. Su familia, sus amigos y sus clientes evocan también a una persona entrañable, próxima y de trato afable, que dejó huella mucho más allá de su taller. Siempre discreto y lo más importante buena persona, sincero sencillo y con una eterna sonrisa para todos los que le rodeaban.
Con su pérdida, Málaga se queda sin uno de los últimos artesanos que dominaban verdaderamente el arte de la costura: un oficio que se mantenía vivo gracias a la constancia de maestros como él, capaces de preservar técnicas tradicionales durante décadas. La desaparición de figuras con su trayectoria recuerda la importancia de valorar y proteger el patrimonio vivo de nuestras ciudades.
Su sastrería, en pleno casco histórico, fue durante años punto de referencia para quienes buscaban la perfección de un traje hecho a medida.
Descanse en paz el maestro Luis Torres Hiruela.
Su legado seguirá vistiendo la memoria de Málaga.





