El operativo de rescate del pequeño Yulen que se cayó en un pozo en Totalán (Málaga) es “realmente muy complejo”
Esta mañana, y tras 14 horas de búsqueda, los equipos de rescate consiguieron a través de una cámara encontrar una bolsa de chucherías y un vaso, lo que supone el primer rastro del niño.
El hallazgo se ha producido a 73 metros de profundidad y justo después la cámara ha tocado tierra, por lo que se cree que ha habido un derrumbe interno que ha provocado el desprendimiento. Esto se debe a que en realidad el pozo tiene 110 metros de profundidad y unos escasos 25 centímetros de ancho, lo que complica el rescate.
La subdelegada del Gobierno en Málaga, María Gámez, ha confirmado esta misma mañana que durante la madrugada se ha hallado en el interior del hoyo una bolsa de chucherías que el menor llevaba, además de un vaso.
Hasta el momento se ha logrado llegar a 78 metros de profundidad, si bien se da la circunstancia adversa de que “sigue cayendo material, que se compacta” por lo que se antoja complicado “seguir rastreando”.
En este punto, garantizó que “se está dedicando el máximo de nuestra energía y de nuestro esfuerzo por parte de Guardia Civil, de bomberos, de 112, Protección Civil, con todo el dispositivo al máximo”.
Según Gámez, los trabajos “son muy complicados y muy complejos” por lo que se está valorando “todas las alternativas técnicas posibles para poder acceder, localizar y rescatar”.
“Confío en poder tener buenas noticias”, deseó la responsable del Ejecutivo central en la provincia malagueña.
Al lugar se desplazaron efectivos del 112, Consorcio Provincial de Bomberos, Protección Civil, el Equipo de Rescate e Intervención de Montaña (EREIM) de Álora y Granada, submarinistas del instituto armado y bomberos de Málaga capital, así como empresas privadas que están facilitando ayuda y maquinaria para tratar de localizar al niño.
En los instantes que siguieron a lo ocurrido, los familiares aseguraron que podían escuchar los llantos del niño, por lo que albergaban la esperanza de que siguiera con vida. Sin embargo, el derrumbe dificulta que se siga oyendo algo. Una de las prioridades, además de encontrar al niño, es adivinar si por el pozo puede pasar algún tipo de acuífero que crearía una situación más peligrosa.
El portavoz de la Guardia Civil ha indicado que las opciones en las que van a trabajar son seguir extrayendo la tierra pero un sistema más especializado, para lo que se utilizarán vehículos; hacer un segundo pozo paralelo, para lo que antes hay que entubar el primero “para protegerlo”; y probar a hacer una excavación a cielo abierto desde el lateral de la montaña.
Así, ha apuntado que durante la noche ya se ha estado perforando un tapón de tierra que existe sobre los 73 metros de profundidad y se ha logrado abrir unos 30 centímetros hacia abajo, pero sin que haya dado resultados en cuanto a localización del pequeño. Sí se encontrado una bolsa de chucherías y un vaso de plástico “que estaban ahí”.
El portavoz ha señalado que las tres nuevas opciones comenzarán a ponerse en práctica “conforme vayan llegando los medios” y ha agradecido la colaboración que están recibiendo tanto con ideas como ofreciendo materiales por parte de empresas tecnológicas, robóticas y de otros sectores de toda España y particulares.
Ha reconocido que es “muy difícil” trabajar en un espacio tan pequeño y que no se sabe “a qué altura está el niño”, apuntando que a 73 metros, que es a la profundidad a la que se ha llegado, “una cámara térmica no tiene capacidad de trabajar porque no sabemos el tapón la profundidad que tiene” y se desconoce “lo que hay al final del pozo”.
Cuestionado sobre si se contemplan otras opciones o hipótesis distinta a que el niño hubiera caído, ha reiterado que “sólo barajamos la búsqueda, localización y rescate del niño”.
El operativo lo forman efectivos del Consorcio de Bomberos de Málaga (CPB), de la Guardia Civil, incluido el Equipo de Rescate e Intervención de Montaña; el Grupo de Especialidades Subacuáticas (GEAS); de la Policía Nacional y Local, y de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES). Algunos llevan casi 24 horas trabajando en las tareas de rescate y otros están siendo relevados.








