EL MUPAM RECORRE EL PAISAJISMO DE MUÑOZ DEGRAIN Y SUS DISCIPULOS
Esta muestra, que ha sido presentada hoy por el delegado municipal de Cultura, Miguel Briones; por el director general de Cultura, Óscar Carrascosa; y por la directora del MUPAM y comisaria de la exposición, Teresa Sauret, podrá visitarse hasta el 2 de marzo.
“Muñoz Degrain y las poéticas paisajísticas Fin de Siglo en Málaga” muestra en el especio de la tercera planta del MUPAM dedicado a exposiciones temporales un total de 13 obras de Muñoz Degrain y sus discípulos malagueños: Mariano Bertuchi, Capulino Jáuregui, Verdugo Landi, Enrique Jaraba, Guillermo Gómez Gil y Antonio Reyna Manescau.
La exposición pretende ilustrar el paisajismo malagueño del XIX marcando un diálogo entre las obras de Muñoz Degrain y la de seguidores que con sus trabajos desarrollaron los pasos por él marcados de las Poéticas Fin de Siglo. Este recorrido se completa en la sala segunda del MUPAM dedicada a la pintura del siglo XIX. En ella Federico Ferrándiz y su registro de El Desfiladero de Los Gaitanes se pone en relación con la obra del mismo título de Muñoz Degrain, que se expone en la muestra temporal y que ha sido prestada por el Museo Bellas Artes de Valencia.
También la exposición sirve para rescatar dos obras no accesible al público actualmente: Noche en la Caleta y Los de Igueriben mueren pertenecinetes a los fondos del Museo de Málaga. La primera fue donación de Muñoz Degrain al Museo en 1915, junto a un conjunto de obras que fortaleció e impulsó los fondos del Museo de Bellas Artes de Málaga y lo consolidó y la segunda, Los de Igueriben mueren fue la última obra que pinto el artista y donó personalmente al Ayuntamiento de Málaga. Su muerte impidió que pasase a las dependencias municipales y que fuera depositada en el Museo de Bellas Artes en donde aparece como depósito del Ayuntamiento desde el catálogo de 1931. Por último, el resto de las obras presentes en la exposición pertenecen al coleccionismo particular local.
Antonio Muñoz Degrain
Sobre Antonio Muñoz Degrain dice en el tríptico realizado para la exposición, Teresa Sauret que “nació en Valencia pero durante dos tercios de su vida se hizo malagueño. A Málaga llega en 1870 y, salvo algunos periodos muy esporádicos en los que se instaló en Madrid, constituyó su lugar de residencia estable, ya que siempre mantuvo su estudio abierto. Aquí volvió en sus últimos años y en Málaga murió en 1924. Antes fue nombrado Hijo adoptivo de la ciudad, se le erigió un monumento y recibió el homenaje constante de sus ciudadanos.
Su figura hay que asociarla a Bernardo Ferándiz pues de su mano llegó a Málaga para colaborar en la decoración del techo del Teatro Cervantes, por él incluyo el fortunysmo en su producción y junto a él construyó las bases de un centro pictórico que puede considerarse de los mejores del siglo XIX español. Sus intereses iconográficos fueron varios y en todos consiguió las más altas cotas. Con la Pintura de Historia obtuvo los primeros premios en las Exposiciones Nacionales y Universales; con el Retrato mantuvo el altísimo nivel que ese género alcanza en España desde el Siglo de Oro; con el Género y a través del Quijote, ayudó a construir esa imagen de una España regenerada que los institucionalistas de finales del siglo XIX pretendieron acuñar.
Y entre el género y el paisaje, con Venecia incluida, nos hizo pasear por unos itinerarios evocadores y exóticos cargados de poéticas simbolistas.
Su idea del espacio, infinito y grandioso, lo acercó a Wagner y al wagnerismo europeo, transmitiéndonos esa idea del arte total que significó una de las modernidades mas provocadora del XIX. Pero especialmente fue un paisajista genial. A través de este género nos hizo un recorrido por las principales estéticas decimonónicas, siempre desde la orilla de la experimentación y la innovación.
Comenzó observando el territorio con minuciosidad y así lo registró desde un estricto plano de la objetividad, siendo realista, después, mezcló geografía y evocaciones y el registro puntual se le quedó corto, necesitando del relato para dramatizar o ensoñar una naturaleza que, retomando la mirada subjetiva y emotiva del Romanticismo, se nos personalizaba para sacudir nuestra sensibilidad con el recurso del color, que tanto encendía los parajes como los enfriaba con los blanco y morados. A veces el negro, aplicado con agresividad, nos introducía en episodios de un mas allá que él entendía casi como un espacio de lo cotidiano. Con ello practicó el Simbolismo, el Institucionalismo y Regeneracionismo involucrándose plenamente en las Poéticas Fin de Siglo.
Su amor por este territorio, de Málaga a Granada, lo demostró registrando sus rincones y no olvidándose de transmitir la esencialidad de su personalidad apuntando hasta los mínimos detalles de sus calidades matéricas y, especialmente, de los efectos que producía la incidencia de la luz sobre ellos”.
Exposición Muñoz Degrain y las poéticas Fin de Siglo En Málaga
11 Diciembre de 2007 al 2 de Marzo 2008
Sala de Exposiciones Temporales (3ª Planta del Museo del Patrimonio Municipal)
Martes a Domingo, 10.00 h – 20.00 h.


