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La designación de la “capital europea de la cultura” contribuye a valorar la riqueza, diversidad y características comunes de las culturas europeas y permite un mejor conocimiento mutuo entre los ciudadanos de la unión. La idea de la “capital europea de la cultura” tiene su origen en la iniciativa de Melina Mercouri en el Consejo de Ministros del 13 de junio de 1985 y con los años, se ha convertido en una de las iniciativas europeas más populares y deseadas.

Desde entonces, han sido muchas las ciudades europeas que han sustentado esta categoría, así por ejemplo Atenas (1985), Florencia (1986), París (1989), Salamanca y Brujas (2002), etc.

Proceso de selección

Cuatro años antes de la fecha de la manifestación, los Estados miembros de la Unión presentan los nombres así como los respectivos informes de las diferentes ciudades que optan a este título a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo y al Comité de las Regiones.

Un jurado de siete miembros expertos en cuestiones culturales es designado por la Comisión para evaluar la candidatura de la ciudad, y además, elaborará un informe que presentará al Parlamento Europeo. Éste, por su parte, tiene tres meses para transmitir un dictamen a la Comisión sobre las candidaturas.

El paso final y definitivo lo tiene el Consejo, que será el encargado de designar la Capital Europea de la Cultura, teniendo en cuenta el dictamen del Parlamento, la recomendación de la Comisión y los informes del jurado.

Calendario


El calendario por el que cada país presentará las candidaturas de sus ciudades está prefijado de antemano mediante un sistema rotativo entre los países miembros de la Unión. Este año, es la ciudad griega de Patras la que ostenta la Capitalidad Europea de la Cultura; el año que viene, serán Luxemburgo y Sibiu (Rumanía), y en 2008, Liverpool (Gran Bretaña) y Stavanger (Noruega).

En España estará la Capital Europea de la Cultura en el año 2016 y las candidatas hasta el momento son Córdoba, Málaga, Cáceres, Tarragona, Zaragoza, Segovia y Tenerife.

La Unión Europea

La Unión Europea es una organización abierta al mundo, fundada sobre unos valores comunes de libertad, democracia, Estado de derecho y respeto a los derechos humanos.

Entre sus objetivos estratégicos está la consolidación de una Europa estable y unida, dotada de voz propia en la escena internacional.

Las responsabilidades y la influencia de la UE en el mundo son cada vez mayores, en consonancia con su peso económico, comercial y diplomático: es la primera potencia comercial a escala mundial, cuenta con una divisa de referencia y es el principal donante de ayuda humanitaria.

La integración europea reviste para España una importancia singular, como un vértice esencial de su política exterior y como sinónimo de mayor prosperidad y seguridad para todos los ciudadanos.

Trabajar en Europa

Trabajar en otro país de la Unión Europea es una aventura que, día a día, más profesionales españoles están descubriendo.

Como ciudadano de la Unión tienes derecho a desplazarte a cualquier país para ir a trabajar bien como asalariado o como trabajador por cuenta propia. También puedes ir a buscar trabajo o bien instalarte cuando estés jubilado.

En los apartados que figuran a la derecha también encontrarás información de interés para trabajar para las Instituciones y Organizaciones europeas. En este sentido la Representación Permanente de España ante la Unión Europea ofrece en su página web un servicio cuyo objetivo es informar al ciudadano sobre los puestos vacantes en las Instituciones.

Por último también se ofrece un catálogo con las becas existentes en las instituciones de la Unión Europea tanto remuneradas como no remuneradas.

Cuestiones generales

Al igual que para trabajar en la UE cualquier centro de enseñanza debe aceptarte en las mismas condiciones que a los naturales del país elegido y no exigirte, por ejemplo, derechos de inscripción más elevados que los que se les pide a los naturales del país.

También gozarás de los mismos derechos en lo referente a la matrícula. Incluso los Estados miembros pueden decidir por su propia iniciativa que las becas y ayudas nacionales de este tipo se concedan también a los ciudadanos extranjeros que residen en su territorio.

Conviene que te informes bien sobre las becas y las ayudas que se conceden en el correspondiente Estado miembro.

Por otra parte el dominio de la lengua también puede ser una condición para el acceso a la enseñanza. En algunos Estados tendrás que aprobar un examen para demostrar tus conocimientos del idioma.

Para estudiar en un Estado miembro que no sea tu país de origen durante un período de menos de tres meses, basta con un documento de identidad o un pasaporte válidos. El único trámite que pueden exigirte es que comuniques tu llegada a las autoridades locales.

La situación es diferente si quieres realizar tus estudios por una duración superior a los tres meses. En este caso podrás residir libremente si cumples estas tres condiciones:

• Estar matriculado en un centro de enseñanza reconocido
• Estar cubierto por un seguro de enfermedad adecuado
• Disponer de medios económicos suficientes

Si cumples estos requisitos, automáticamente las autoridades del Estado reconocerán tus derechos y te expedirán un permiso de residencia.

La validez de este permiso puede limitarse a la duración de los estudios. Si duran varios años, el permiso tendrá una validez limitada a un año, si bien lo podrás renovar.

Estos derechos también se amplían para los miembros de tu familia que tendrán derecho a residir en el Estado miembro al que acudas. Tus familiares deberán solicitar un permiso de residencia y reunir las mismas condiciones que tú.

El reconocimiento académico de un título hace posible que un título expedido en un Estado miembro sea equivalente al expedido en otro Estado miembro.

El factor más importante en la movilidad de los estudiantes es precisamente el reconocimiento. El problema es que los Estados miembros son los únicos responsables del contenido y de la estructura del sistema educativo.

Infórmate en los Centros Nacionales de Información sobre la Revalidación de Títulos Académicos (NARIC) que existen en todos los Estados miembros.


También debes saber que si eres un estudiante del programa Sócrates/Erasmus, tienes derecho a que tu universidad de origen reconozca sin reservas que tus estudios en el extranjero formen parte del programa universitario y que, tengan el mismo valor que un período de formación equivalente en tu universidad, aunque el contenido del programa sea diferente.

Además en el marco de Erasmus, muchas universidades utilizan un sistema europeo de atribución y transferencia de créditos académicos (ECTS) cuyo objetivo es facilitar el proceso de reconocimiento académico entre los centros asociados gracias a la transparencia de los programas de estudios y a la utilización de expedientes académicos.

Como hemos mencionado los estudiantes deben ser naturales de un Estado miembro y estar asegurados en su Estado de origen, independientemente de la forma.

Es decir que debes estar asegurado como titular o como familiar del titular. Antes de irte debes dirigirte a tu seguro privado o público para comprobar que reúnes esta condición.

Si resulta que vives en el mismo lugar que donde quieres realizar tus estudios tendrás derecho a disfrutar de toda la atención sanitaria prevista por la legislación. Evidentemente tendrás que realizar antes algunos trámites.

Necesitarás el impreso E 106 si eres titular o el E109 si estás asegurado como familiar del titular. Dirígete a tu centro de la Seguridad Social más próximo en el que estés afiliado tú o tus padres.

Si simplemente te encuentras en el Estado en el que realizas tus estudios, podrás disfrutar de toda la atención sanitaria que puedas necesitar, tanto de urgencia como de otro tipo. En este caso tu formulario será el E 128 y lo podrás solicitar también en tu centro de la Seguridad Social más cercano.

La Cultura en la Unión Europea

Fruto de la variedad cultural europea, la Unión y sus Estados miembros promueven e impulsan el desarrollo de un amplio abanico de iniciativas para que los ciudadanos puedan conocer e implicarse en la diversidad cultural europea.

Así se han desarrollado programas de fomento de conocimientos culturales de tal forma que la cultura sea un recurso compartido y conocido más allá de las fronteras regionales y nacionales.

La diversidad cultural europea se plasma en las lenguas, la literatura, las artes escénicas, las artes visuales, la arquitectura, la artesanía, el cine y la radiodifusión. Todas estas manifestaciones, vinculadas a un país o a una región concretos, forman parte al mismo tiempo del patrimonio cultural común europeo.

A este respecto, la Unión Europea persigue un doble objetivo: por una parte, preservar y fomentar esta diversidad, y, por otra, hacerla accesible a otros.

Estos objetivos se especificaron en el Tratado de Maastricht de 1992, que dio por primera vez reconocimiento oficial a la dimensión cultural de la integración europea. Pero ya antes se habían emprendido iniciativas culturales, por ejemplo el programa para seleccionar cada año la capital cultural europea, que se puso en marcha en 1985 y ha cosechado un éxito enorme.

Un sector de gran importancia

Las industrias culturales de la UE —el cine y el sector audiovisual, el sector editorial, la música y las artes— son una importante fuentes de ingresos y de empleo: unos siete millones de europeos trabajan en este sector.

La Unión tiene una responsabilidad económica hacia este sector y está empeñada en garantizar las condiciones adecuadas en las que las industrias europeas puedan competir a escala internacional.

La Unión ha puesto en marcha programas de apoyo a determinadas industrias culturales, a fin de estimularlas a aprovechar las nuevas oportunidades que brindan el mercado interior y las tecnologías digitales. También procura crear un entorno dinámico para estas industrias reduciendo la burocracia, facilitando el acceso a la financiación, contribuyendo a proyectos de investigación y fomentando una cooperación más estrecha con otros socios dentro y fuera de la Unión.

La Unión imprime asimismo una dimensión cultural a muchos otros ámbitos políticos tales como la educación (incluido el aprendizaje de idiomas), la investigación científica, el apoyo a las nuevas tecnologías y a la sociedad de la información, y el desarrollo social y regional.

En conjunto, los fondos sociales y regionales europeos gastan hasta 500 millones de euros al año en proyectos dotados de un elemento cultural.

Viajar por Europa

Cada día son más los europeos que por motivos profesionales, de formación, familiares, etc. se deciden a viajar por países europeos.

Por ello, la Unión ha establecido una serie de derechos que permiten el desplazamiento de un país a otro de la manera más cómoda y fácil.

El aumento de la movilidad en los países europeos está propiciado por la firma del Convenio Schengen.

Entre los países que han firmado este Convenio no existen fronteras, de tal manera que todos los que han decidido viajar de un país a otro sólo necesitan tener un DNI válido.

A pesar de ello, existe la posibilidad de que en algún momento sea necesario pasar determinados controles si el país en cuestión ha invocado una cláusula de salvaguardia (si el orden público o la seguridad nacional lo exigen).

A ésto hay que sumar la gran aceptación que entre los más jóvenes ha tenido el interrail, que permite viajar por varias zonas europeas a un coste muy aceptable.

 

Servicio de Voluntariado Europeo

Europa ofrece una gran cantidad de posibilidades para el fomento de las políticas de solidaridad y de cooperación al desarrollo.

La Unión Europea impulsa iniciativas a favor de jóvenes a través del servicio voluntario, que implica la participación directa y activa de los jóvenes en actividades destinadas a responder a las necesidades de la sociedad en un amplio abanico de actividades desarrolladas en diferentes ámbitos.

A través de este servicio podrás aprender en términos reales desarrollando actividades desarrolladas en el seno de una organización.

Tres son los principios fundamentales del servicio de voluntariado europeo:

  • Proporcionar a los jóvenes una experiencia no formal de aprendizaje intercultural, fomentando su integración social y su participación activa, reforzando su experiencia profesional.
  • Contribuir al desarrollo de una comunidad local al estar fijadas sus actividades en el seno de una organización local.
  • Fomentar el establecimiento de nuevas asociaciones y el intercambio de experiencias y de buenas prácticas entre los socios de diferentes organizaciones.
Como participar

Para participar en un proyecto de voluntariado europeo sólo tienes que tener entre 18 y 25 años y residir en un país participante en el programa o en un país asociado.

El voluntariado europeo apoya especialmente la participación de jóvenes con menos oportunidades y de organizaciones que se incorporan al programa por primera vez, así como el establecimiento de relaciones de colaboración a largo plazo entre diferentes asociaciones.

La duración de un proyecto de voluntariado europeo va de seis a doce meses.

Si deseas obtener más información no dudes en consultar al Instituto de la Juventud:

Instituto de la Juventud
c/ José Ortega y Gasset 71
E – 28006 Madrid
Tel: (34 91) 363 77 40, (3491) 363 76 15/'42 (EVS)
Fax: (34 91) 363 76 87
E-mail: eurespa1@mtas.es , sve@mtas.es
Página Web: http://www.injuve.mtas.es/

 

 

 

 

 

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