Historia de la Semana Santa

La Semana Santa es el periodo sagrado del cristianismo que transcurre desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, desde el punto de vista litúrgico.

Es el período de más intensa actividad dentro de la Iglesia, por ser la Semana en la que se hace un memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Los días que la conforman son los siguientes:

Domingo de Ramos
Lunes , Martes y Miércoles Santo
Jueves Santo
Viernes Santo

Dada la importancia de la celebración de los Dolores de la Virgen María , el viernes anterior al Domingo de Ramos, en algunos lugares se celebran procesiones en los dos días previos: Viernes de Dolores y Sábado de Pasión, por lo que se considera Semana Santa, desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Pascua de Resurrección.

Semana Santa en Málaga

La celebración de la Semana Santa en nuestra ciudad adquiere forma de procesiones con la Reconquistade la plaza por parte de los Reyes Católicos en 1.487. La conversión de los habitantes de la ciudad al catolicismo así como la llegada de nuevos pobladores, procedentes de Castilla suponen, tras siglos de influencia musulmana, una nueva dimensión en la expresión religiosa de los malagueños. Pero, sin lugar a dudas, el fenómeno de la Edad Moderna que más marcará el destino de las Cofradías, tanto en Málaga como en el resto de España será la Reforma Protestante, el Concilio de Trento (en el siglo XVI) y la posterior Contrarreforma católica.

La Iglesia, en una clara intención de combatir la herejía que para ellos supuso la doctrina protestante, fomentará, por contraposición a la nueva corriente confesional, el culto a las Sagradas Imágenes. Esta seña de identidad poseía a su vez una doble intención: Si bien servía como seña distintiva del credo católico, también se utilizó para catequizar al pueblo, dado que la mayor parte de la población desgraciadamente era analfabeta. Además, junto a la prohibición de que los no religiosos interpretasen las Sagradas Escrituras, podemos decir también aquel famoso "una imagen vale más que mil palabras".

Será pues la época del barroco en Málaga un tiempo de fundación de nuevas cofradías, de personajes nobles de la ciudad vinculados tanto a las nuevas como a las ya existentes fraternidades.

Cambios dentro de la Semana Santa

Claro que la celebración de la Semana Santa de entonces resultaba completamente diferente de la que conocemos en la actualidad. Todos los tronos salían de sus respectivos templos, no existiendo el fenómeno de las Casas de Hermandad del que hablaremos posteriormente. Salían las Imágenes en unas reducidas andas portadas por unos 8 o 10 hombres de trono, estando el cortejo compuesto por "hermanos de luz" (lo que equivaldría a los actuales nazarenos) y los "hermanos de sangre" o disciplinantes, que, azotándose durante todo el recorrido penitencial, impresionaban al público que se congregaba para presenciar tan tétrico espectáculo. Y no nos olvidemos también de una característica que hoy puede parecer secundaria (a pesar de que en nuestros días vuelve a ponerse en práctica con los columbarios para hermanos en las propias capillas o templos en los que radican las hermandades): Nos referimos al carácter de "mutua de enterramientos" que las cofradías desempeñaron. La mayor parte de los hermanos ingresaban en las fraternidades movidos por el deseo de conseguir un lugar en suelo sagrado en el que sus restos mortales pudiesen hallar el descanso eterno, así como una entidad que dijese las misas de rigor con el objetivo de rogar por su alma vagante en el purgatorio en búsqueda del descanso celestial eterno. Como vemos, las cofradías de aquella época poseen entre sus características fundamentales no sólo las del Culto a Dios hecho Hombre y a su Madre, sino también finalidades más mundanas y de orden práctico, como es la de asegurar un lugar de enterramiento.

Pero la época barroca, llena de efectos y de exageraciones, también comete sus excesos, como es el caso de la proliferación abultada de disciplinantes que iban azotándose durante el transcurso de las procesiones, tal y como ya hemos comentado, así como otros excesos como podían ser el exhibicionismo de las clases más pudientes, eligiendo los mejores sitios de la procesión y luciendo distintivos sobre la túnica nazarena. Todo lo cual llevaría a la Autoridad Eclesiástica a dictar normas que regulasen tales abusos y que intentasen reconducir por el camino de la piedad a las cofradías.

La diferente mentalidad con respecto a las personas que en aquel entonces dirigen las cofradías propiciarán tensiones en el seno de las mismas. La llegada de la democracia en los años 70 verá también como esos cofrades jóvenes zanjarán parte de esas discusiones generacionales creando nuevas hermandades, con una visión de la Semana Santa diferente. Ahora lo importante no será tanto la suntuosidad de los desfiles procesionales, sino el poder salir de los templos en los que radica la cofradía en cuestión y en realizar Estación de Penitencia en la Catedral, algo que será permitido libremente a las cofradías malagueñas por parte del Obispado a partir de 1988 (hasta entonces tan sólo gozaban de ese privilegio las cofradías de Viñeros y de Pasión).

Y así llegamos hasta nuestros días, en donde conviven dos formas de ver y entender la Semana Santa. Junto a la desarrollada en la postguerra (tronos de grandes dimensiones, suntuosidad y lujo en los cortejos procesionales) también se da el procesionismo desarrollado a partir de finales de los años 70 en las nuevas cofradías (espíritu penitencial más austero y concediéndose mayor importancia a la Estación de Penitencia). En cualquier caso, la variedad es algo que define la esencia de nuestra Semana Santa, razón de peso para visitar nuestra ciudad y disfrutrar de esta celebración que, para los malagueños marca sin lugar a dudas el inicio de la primavera.

TEXTO : ÁREA DE TURISMO. AYUNTAMIENTO DE MÁLAGA