MALAGAES.COM Steve Oliver: Otro tipo de jazz en Alhaurin de la Torre, Málaga
26/07/2009.- www.malagaes.com
Tras las dos primeras jornadas de esta edición del Portón del Jazz en que han primado un tipo de música más genuinamente jazzística como han sido la guitarra eléctrica de John Scoffield de puro jazz de Luisiana, fiel a los orígenes y el bajo de Victor Bailey, pura dinamita, ayer viernes, tuvo su espacio “el smoth jazz”, la fusión R&B y el pop. Una mezcla muy en boga que utiliza la propiedad genuina del jazz de basarse en la improvisación sobre la base rítmica, pero con un claro componente de pop melódico e incluso comercial.
Steve Oliver ya se anunciaba como un exponente de este estilo. Un artista californiano que maneja la guitarra con una extraordinaria facilidad y además aprovecha la electrónica para hacer sonar su guitarra como si de otros instrumentos se tratase.
Con dos pedaleras a su frente, explicó al público tras dar comienzo su actuación, de que se trataba el invento. De igual forma que hoy con un teclado se puede, via midi o sample, hacerlo sonar como cualquier instrumento, sea de viento o de cuerda. Steve Oliver hace igual, pero con la guitarra, por eso no era de extrañar que en medio de sus solos sonasen, flautas, violines, pianos, contrabajos e incluso una orquesta entera.
Oliver venía solamente acompañado de una batería, excepcional por cierto, a cargo de Huberto Vela y un bajo, pero tampoco hacía falta más, ya que su guitarra sonaba a veces como un conjunto con cinco o más instrumentos.
Aparte de esta novedad, que sorprendió, Steve canta y emite, es decir se entretuvo en algunos pasajes en emitir sonidos de percusión mientras cantaba y parecía la verdad que la batería le acompañaba en su canto, aunque en realidad no era así.
Un showman este californiano, que traía ganas de agradar, e inmediatamente, se metió al público en el bolsillo haciéndolo participar, corear y disfrutar mientras sacaba una y otra vez distintos sonidos de su “mágica guitarra”.
La versatilidad de su música fluyó constante a lo largo de las cerca de dos horas que duró el concierto, sobre todo, cuando se internó en un par de temas en la más pura salsa estilo Carlos Santana animando el ambiente y haciendo mover al público en sus asientos.
Quiso dejar también impronta de su virtuosismo en un tema que prácticamente tocó a base de armónicos, (pisando la cuerda levemente sobre la barra del traste), que trasladó a todos a un imaginario mundo de música oriental, que en los jardines de la Finca del Portón –a pesar del calor- transportaban a un jardín japonés.
También hay que reconocer que Steve fue valiente. En España (donde según indicó es la primera vez que viene), y en Andalucía, anunció que iba a intentar algo de flamenco. Los asistentes se quedaron expectantes y el músico americano lo intentó. Humberto abandonó la triple batería que tocaba (una convencional, otra electrónica, más timbales y bongos) y se sentó en la caja. No sonó flamenco sino música española, tipo Raimundo Amador, aflamencada, con unos ritmos más cercanos a la samba o la bossa que a la rumba o la bulería, pero este momento fue uno de los más entrañables, ya que tras su interpretación, dio lugar a que Oliver dejara el protagonismo en manos de sus dos compañeros y tuvimos ocasión de comprobar un memorable solo de bajo acompañado simplemente por la percusión de la caja, en la cual, el californiano Humberto Vela demostró que también es un maestro. Steve, mientras ambos dos, tenían su momento de gloria, descansaba y observaba al público divertirse con el dúo.
Este tipo de smooth jazz, posiblemente no es que atraiga demasiado al entendido público que asiste habitualmente a los conciertos del ciclo del Portón del Jazz y tal vez por eso, el aforo del concierto no estaba como las dos veces anteriores al completo, quedaron aproximadamente un veinte por ciento de los asientos sin cubrir y además, había un representativo grupo de extranjeros que se hicieron notar positivamente a lo largo del espectáculo.
A Steve no le dejaron irse al camerino, ni siquiera descolgarse la guitarra al tocar la última pieza, todos los asistentes puestos en pie le dedicaron una atronadora ovación pidiendo un bis y este, no tuvo más remedio que anunciar “one more” para acabar. Según dijo, una canción entrañable para él que le trae muy buenos recuerdos. Se descolgó con una versión impresionante del “Imagine” de John Lennon, que hizo que todos coreasen el texto, y por supuesto, esto lo enardeció aún más, por lo que al terminar, los repetidos aplausos del respetable le obligaron a tener que dar un segundo bis, con lo que finalizó el concierto cerca de la una de la madrugada. Sin embargo, a pesar del calor, el evento fue a más, acabando de forma apoteósica y con muy buen sabor de boca. A los asistentes no les hubiera importado un par de temas de añadidura.
En definitiva, una jornada muy agradable de música en este tercer concierto del Portón del Jazz, con un estilo distinto a lo visto hasta ahora, rico en matices, entretenido y que da fe de que en este festival tiene cabida todo.
El próximo viernes se cierra el ciclo con un esperado grupo, la Granada Big Band, una de las big band más antiguas y con más solera de España, que interpretan un repertorio muy conocido de los clásicos del jazz: desde Gerswin, a Glen Miller pasando por Duke Ellintong, Chick Korea y otros. Un acontecimiento esperado, para el cual ya se han vendido muchas entradas y que presupone que el colofón final de esta edición será memorable.