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UN
PASEO POR... CARTAMA
Situado en el Valle del Guadalhorce, y más
conocida como el Valle del Limón, a 21 kilómetros de la capital.
Es uno de los municipios con más riqueza patrimonial de la Comarca
del Guadalhorce. Consta de dos núcleos urbanos: Cártama Pueblo
y Cártama Estación. Destaca por los yacimientos arqueológicos
con su amplia cerámica, muros, monedas del Bajo Imperio y columnas
romanas del siglo Romanico. Hace dos mil años,
el principal camino para acceder desde la provincia de Málaga al
interior de la Meseta era un poblado que, a pesar de carecer de denominación
concreta, algunos la llamaban Cartha; más tarde fue conocida por
el nombre romano de Cártima, y finalmente, durante la época
medieval, adoptó la forma actual, Cártama, de origen musulmán.
También dejaron su huella los romanos, por más que no existan
datos que corroboren el paso de sus soldados por estas tierras, ya que
se conservan importantes restos de estos conquistadores, como el arco
romano que se encuentra en la zona conocida por el Santo Cristo.
La importancia de este enclave se mantuvo durante un
largo periodo, especialmen te durante la dominación islámica,
ya que resultaba ser una gran fortaleza de paso hacia la capital, Málaga.
Debido a su situación en la zona media del valle
fluvial, se constituyó en un constante cauce de relaciones comerciales
y culturales hacia todas las direcciones, incluso como enlace con Ronda
y Antequera. Su término municipal, que forma parte de la conocida
hoya de Málaga, cuenta con tierras muy fértiles y abundante
en aguas de regadío, ya que se sitúa en la terraza fluvial
inferior a los cien metros, que sólo superan algunas colinas de
la zonas conocidas como Casapalma y los Pechos de Cártama.
Tal como se estableció en la época, de
las partes más sensibles de Málaga la zona más frágil
era el Guadalhorce, posible vía de penetración de los enemigos
a través del curso del río y sus afluentes, por lo que levantaron
y reconstruyeron numerosos castillos, formando casi círculos en
torno al punto final: Cártama, cuya misión era vigilar el
curso final del rio y su fértil vega.
Desde su parte más alta se divisan el este y el
oeste, que coincide con el curso del río Guadalhorce. Hoy día,
los habitantes y, cómo no, sus numerosos visitantes, pueden disfrutar
de una panorámica completa de todo el entorno, principalmente de
la vega, aunque, según comentan algunos vecinos, desde hace algún
tiempo se ha perdido el interés por este enclave. Aún se
conservan restos del pasado glorioso de la fortaleza, poblada por 204
habitantes que en muchas ocasiones carecían de abastecimiento de
la guarnición durante algunas jornadas.
MOSAICOS. Cártama ha sido objeto de numerosos
hallazgos históricos y culturales, como los mosaicos. El primero
de ellos evoca la figura mítica de Hércules, que podría
datar del siglo III, encontrado en los primeros meses de 1858 en una casa
de la calle Concepción, esquina a la del Padre Navedo; y que pertenecía
al marqués de Casa Loring. Un autor resume así su significado:
«El de Cártama es el mejor de los pocos que se han encontrado
en España y puede sostener la comparación con los más
apreciados de fuera de la Península».
El segundo de ellos, de carácter mediterráneo
y que contaba con la figura de Afrodita navegando en una con cha y protegida
por un velo, fue descu bierto en enero de 1956, casi por casualidad, mientras
se realizaban unos trabajos de construcción en la casa número
94 de la que se llamaba calle de Abajo, hoy conocida como González
Marín. Ambos objetos, de gran valor histórico y documental,
se encuentran en diferentes museos nacionales y constituyen uno de los
mayores orgullos de sus vecinos... a pesar de no tenerlos cerca.
Sin desviar la vista de la colina, donde se halla la
fortaleza, se observa un serpenteante y empinado camino que atraviesa
la línea inferior de la muralla. El acceso conduce a una pequeña
capilla en la que destacan un atrio, una torrecilla y el camarín,
que se adosa al cuerpo de la nave y que se convierte en el rasgo más
destacado de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, uno de
los puntos de referencia para los peregrinos de toda la provincia y seña
de identidad de todo un pueblo. Hoy, además, en el templo destaca
una espadaña campanario de una sola pared en la que hay unos huecos
para colocar la campana, que pudo ser construida en el siglo XIX ya que
resulta desmesurada en relación a las proporciones de la ermita
de la que hasta el momento no se ha confirmado la fecha de su construcción.
Cada 22 de abril la Virgen del lugar es trasladada a
la parroquia de San Pedro Apóstol, donde permanece hasta el primer
domingo de junio y recibe más asiduamente el homenaje de los vecinos.
Hasta que llega el día grande, 23 de abril, cuando se procesiona
la imagen mientras participa el pueblo entero en una ceremonia en la que
entre oracio- nes, cánticos, gritos de entusiasmo, velas y cohetes,
junto a una lluvia de pétalos, el espacio humano se transforma
en un gran escenario religioso cargado de emociones.
CASCO ANTIGUO. El trazado del casco antiguo de Cártama
continúa por el Pilar Alto, una de las zonas más antiguas
de la localidad, donde se encuentra un manantial natural en el que las
mozas acudían a lavar las ropas y donde cada día se relacionaban
mujeres y hombres, y que ahora se ha convertido en una fuente de agua
potable para que residentes y viajeros sacien su sed tras visitar a la
Patrona de la localidad.
Fue en este mismo enclave conocido antiguamente como
la plaza de Arriba, a través de unas excavaciones en 1751, concretamente
en la parroquia colindante, donde se encontró una columna, que
al parecer formaba parte del templo hallado años antes en el terreno
del Pilar Alto, junto a una cruz de piedra que fue denominada por el entonces
párroco como Cruz de Humilladero. Con el tiempo, ambos elementos
se instalaron en la entrada de la villa en el camino de Málaga,
que fue descrita por el historiador Rodrigo Amador de los Ríos
como «hermosa columna romana,de almendrado y grueso fuste de dos
piezas, y bello capitel corintio», en la cual se colocó una
cruz de hierro a principios de este siglo, que inicialmente se pudo contemplar
en la plaza del Ayuntamiento, donde algunos habitantes consideran que
«debe ser su sitio».
Y como ocurre en los típicos pueblos andaluces,
la iglesia parroquial, en esta ocasión en honor a San Pedro Apóstol,
se encuentra ubicada en plena plaza de la Constitución. Según
cuenta María Dolores Aguilar, este templo fue inst tuido en mayo
de 1505 por el arzobispo de Sevilla, don Diego de Deza, en Segovia, y
fue construido en un solar de 160 fanegas. Se trata de una iglesia con
tres naves, separadas por pilares que sustentan arcos de medio punto,
cubiertos con armadura de madera y a cuyos pies se encuentra el coro,
que conserva su solería original. En la nave izquierda se encuentra
el Nazareno de vestir, cuya imagen, que data del siglo XVII, es la única
que no tuvo que ser sustituida tras los destrozos de la guerra civil,
mientras que en la nave lateral se halla un camarín rectangular
que acoge a la Virgen de la Inmaculada.
Sin salir del pueblo, dos calles más abajo se
encuentra el teatro González Marín, en honor al que fuera
personaje más emblemático y reconocido en la localidad.
Nacido en Cártama el 28 de abril de 1889, fue uno de los recitadores
de versos más conocidos de su tiempo. En mayo de 1905 llevó
a cabo su primera actuación artística en el teatro Cervantes,
donde encarnó el papel de Rodamantos en la obra cervantina «El
Quijote». Actuó en la compañía de doña
Maria Guerrero por el año 1914. Por motivos de salud, y tras triunfar
en Madrid, se instaló en su tierra natal, donde en 1935 fue nombrado
hijo predilecto. El 31 de mayo de 1956 falleció en su casa, donde
vivía retirado desde 1950, «con gran sentimiento popular
en numerosos lugares, desde donde se envían testimonios de sincera
condolencia a sus familiares», según narra Francisco del
Pino.
Cártama agrupa en la actualidad ocho núcleos
-Cártama Pueblo, Doña Ana, La Ampliación, El Sexmo,
La Estación, La Aljaima, Loma de Cuenca y Gibralgalia-, todos ellos
nacidos a orillas del río y que a pesar de las distancias que los
separan y de sumar casi 13.000 habitantes siguen manteniendo el espíritu
hospitalario de sus antepasados.
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